La química de las lágrimas

Merche Marín Aguilera

29-07-2015

Los humanos y también los animales lloramos. De risa, de tristeza, de miedo… pero lloramos. También cuando pelamos una cebolla nos ponemos a llorar. Y cuando lo hacemos nuestros ojos se ponen vidriosos, y comienza a emanar un líquido acuoso y salado, a veces en grandes cantidades… Nos impide la visibilidad y nos humedece todo el rostro.

 Muchas veces es algo incontrolable, de manera que cuando aparecen las ganas no hay marcha atrás. Y si se aguantan las lágrimas es como que se acumulan en la garganta y se hace un nudo (o al menos se siente como si lo fuera) que nos impide hablar y tragar.

Bien pues ¿cuál es la biología de este proceso? ¿Y qué composición tienen las lágrimas que las hace tener este gusto tan particular?

Las lágrimas se originan en las glándulas lacrimales, situadas en la parte interna superior del ojo. Cuando se produce el llanto, se liberan las lagrimas que son dirigidas al lado interior de ojo, y se canalizan a través del lacrimal.

Se producen de manera natural para:

- mantener húmedo, oxigenado y lubrificado al ojo

- arrastrar las posibles motas que puedan molestar en la córnea

- proteger al ojo de infecciones gracias a su contenido en elementos bacterioestáticos.

- también se producen de manera refleja, cuando nos entra una mota de polvo en el ojo o estamos  tranquilamente cocinando y cortando cebolla. En estos casos alivian el proceso irritativo que se está dando lugar

- el desahogo emocional y la liberación de tensiones

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La composición de estas lágrimas protectoras naturales es diferente de las lagrimas emocionales.

Las lágrimas “protectoras” están compuestas principalmente de agua pero también contienen proteínas (como la mucina, lactoferrina, lipocalina…), lípidos, enzimas (lisozima), y también glucosa, urea, sodio y potasio. La concentración de sales que contienen es equivalente al que encontramos en el plasma sanguíneo.

Las lágrimas emocionales en cambio contienen más proteínas así como diversas hormonas como la prolactina y la adrenocorticotropina. Éstas vienen reguladas por el sistema nervioso parasimpático a través del neurotransmisor llamado acetilcolina, el cuál uniéndose tanto a los receptores muscarínicos y nicotínicos puede dar lugar a las lágrimas.

Además, no sólo es la composición química la que cambia según el tipo de lágrimas sino la estructura molecular. Se ha descrito que el patrón de cristalización que forman las lágrimas vistas al microscopio es muy diferente según el motivo por el que estas se han originado. Esto a su vez viene dado por la diferente composición química. Incluso dentro de las lágrimas emocionales, dependiendo del motivo por el que se hayan producido (miedo, dolor, tristeza, alegría) la cristalización es distinta.

Es curioso como detrás de un acto común y espontáneo hay toda una regulación de la que no somos conscientes y con una funcionalidad detrás. En definitiva, es un ejemplo más de lo maravilloso que es el ser vivo.

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Merche Marín Aguilera

Licenciada y Doctorada en Biología por la Universidad de Barcelona (U.B). Ha cursado estudios sobre Gestión y Salud en el Instituto Medicofarmacéutico de Cataluña. Actualmente se dedica a la investigación biomédica en oncología traslacional. Profesora de los cursos Secretariado Médico y Herbodiétetica y Nutrición.