Las 10 cosas que nunca debes hacer al narrar un cuento

Nancy López Lago

11-06-2015
  • No preparar adecuadamente la actividad. No basta con conocer el cuento, debemos tener muy claro el texto, el vocabulario, los recursos que queremos utilizar, etc. Esto implica memorizar el texto por medio del ensayo repetido hasta interiorizarlo y ser capaces de explicarlo de memoria pero con entusiasmo.
  • No acondicionar el espacio. Será necesario buscar un lugar tranquilo, alejado de ruidos y distracciones que facilite la atención sostenida. También tenemos que cuidar aspectos como la comodidad. Una buena opción es sentar a los niños en el suelo y poner cojines y colchonetas.
  • No preparar a los niños para la actividad. No podemos llegar al aula y comenzar a narrar el cuento sin más.  Es necesario preparar previamente a los niños, anticipando la actividad y estableciendo unas normas de comportamiento. La anticipación de algo que les gusta crea deseo e ilusión y facilitará que en ese momento estén expectantes y atentos.
  • No seleccionar un cuento adecuado al público al que nos dirigimos.  Los niños más pequeños tienen menos capacidad de concentración, debemos buscar cuentos breves y con pocos personajes. Con niños más mayores podemos introducir cuentos más complejos, con más personajes y moralejas que hagan reflexionar.
  • No usar un lenguaje adaptado a su edad y desarrollo. Un mismo cuento se puede explicar de muchas maneras diferentes, lo que variará será el lenguaje que usemos. Para niños pequeños las frases serán cortas, las palabras sencillas, vocalizaremos más y hablaremos más despacio. Para niños más grades, podemos "adornar" el cuento, entrar en detalles, usar un lenguaje más rico, etc.
  • No mirar a los niños durante la narración. El contacto visual es clave. La mejor opción es sentar a los niños en semicírculo en el suelo y ponernos nosotros delante para que todos nos puedan ver. Mientras narremos el cuento debemos mirarles a los ojos para captar su atención.
  • Usar un tono de voz monótono y un volumen demasiado alto o bajo. No hay nada más aburrido que escuchar un cuento que te recitan de memoria, con un tono igual todo el rato, sin diferenciar diferentes timbres en función del personaje, exclamaciones, onomatopeyas, gestualización, etc. El cuento no sólo hay que narrarlo, hay que representarlo y hay que ser muy conscientes de lo que estamos haciendo. No vale poner el piloto automático.
  • Narrar mucho y establecer pocos diálogos. La narración enlentece mientras que los diálogos agilizan el cuento. En el momento de preparar el cuento hay que tener presente esto y acortar las narraciones largas y añadir diálogos entre personales si lo consideramos necesario.
  • Pasar más de 15 minutos explicando el cuento. Los niños tienen una capacidad de concentración limitada y más de 15 minutos resulta excesivo.
  •  No prestar atención a las señales de interés o desinterés de los niños. La mejor manera de autoevaluar nuestra actuación es observar el comportamiento de los niños. Si están atentos, en silencio, escuchando y estableciendo contacto visual es señal de que estamos haciendo las cosas bien,  si por el contrario están mirando a otros lugares de la sala, hablan entre ellos, se levantan...etc es indicativo de que algo no funciona y debemos revisar todos los puntos anteriores para ver qué está fallando.
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Nancy López Lago

Psicóloga especialista en Terapia Breve Estratégica y Técnica en Educación Infantil. Apasionada por la docencia, el arte de enseñar y el de aprender cada día. Superarse y ser feliz.