Que copa usar para cada vino

Las mejores copas para beber vino

Francesc Olalla

30-05-2019

Si día cualquiera decidimos acudir a un restaurante para disfrutar de una buena comida y nos sirven un estupendo solomillo en salsa de oporto en un plato de plástico y con unos cubiertos también de plástico, ¿qué pensaríamos?

Pongamos que estamos en casa de unos amigos que nos han invitado para celebrar algún acontecimiento y nos sirven un extraordinario Ribera del Duero en un vaso de caña, seguro que se nos quedaría una cara, cuanto menos, de estupefacción.

El servicio del vino es todo un ritual desde que el momento del descorche hasta el momento de catarlo. Todos los detalles son importantes, un buen etiquetado visible y en buen estado, la temperatura correcta según el vino que estamos ingiriendo y, entre otros detalles, el continente: la copa. 

El mejor recipiente para servir el vino, sin duda, es la copa. Pero no sirve cualquier tipo de copa. Según el vino que vayamos a consumir es más adecuado un tipo u otro. A nivel general, la copa debe ser cuanto más sencilla mejor: hubo algún tiempo en que se pusieron de moda las copas de color ámbar e incluso verdes que impedían ver el color y la transparencia del vino que íbamos a consumir. Tampoco son adecuadas las copas con labrados, dibujos o formas estrambóticas. 

 

La copa en el servicio del vino.

Vamos a ver algunos tipos de copas y el tipo de vino para las que son más recomendables. Antes conviene saber algunas de las características que deben tener las comas. Como ya he dicho, la mejor copa es la de cristal transparente, fino e incoloro con el objeto de poder ver con claridad tanto el color y el brillo del vino, y en el caso de los espumosos, poder distinguir la burbuja.

El tamaño de la copa será variable, pero debería ser siempre superior a los 200 ml aunque solo se llenará hasta un tercio de su capacidad para poder comprobar la lágrima que deja el vino, así como para poder agitarlo para poder apreciar sus olores sin riesgo a que se derrame.

El tamaño será variable y estará en función del vino que vayamos a servir. La copa de vino siempre tendrá un diámetro inferior en la boca que en la parte inferior. Es muy importante el pie o fuste, también llamado tallo: debe ser largo de manera que permita cogerla sin dificultad. Así evitaremos por un lado ensuciar el cuerpo de la copa de manera que impida ver el color del vino y sobre todo conseguiremos no aumentar la temperatura del vino con el calor del contacto de la mano.

Cabe diferenciar la copa del servicio de mesa de la copa empleada por los profesionales o catavinos. 

Esta copa está perfectamente definida por la AFNOR que es la Asociación Francesa de Normalización y es la que se emplea en las catas profesionales. Las más valoradas entre estos son las llamadas copas Riedel por su proporción de plomo en el cristal y por su extrema calidad.

Hay muchos tipos de copas que se utilizan, vamos a ver algunos de ellos. Todos ellos se pueden encontrar con facilidad en el mercado y servirán para sacar la máxima expresión de cada uno de los vinos que vayamos a degustar.

 

  • Copa Pompadour.

Es una copa de origen francés, de forma plana utilizada para el cava o champagne. En su momento fue muy popular, pero no permite apreciar los olores y no era fácil de beber en ella ya que el líquido se podía escapar por la comisura de los labios

 

  • Copa flauta.

Es la más utilizada para los cavas y champagnes ya que su forma alargada permite observar fácilmente el recorrido de las burbujas, aunque no deja apreciar los aromas por su boca estrecha.

 

  • Copa borgoña.

También llamada de balón. Es una copa grande con un cáliz muy ancho y una boca también muy ancha. El tallo es también muy largo. Su origen es de la zona de La Borgoña en Francia. Es ideal para vinos de larga crianza en madera que precisan oxigenarse y muy estructurados. En esta copa lo conseguiremos y nos permitirá apreciar a su vez los aromas.

 

  • Copa burdeos.

Es semejante a la anterior pero de cáliz más alargado y boca más estrecha. Es la copa que se utiliza generalmente para los vinos tintos. Una variante de esa copa es la copa Cabernet Sauvignon, que es de tamaño algo menor.

 

  • Copa Chardonnay.

Tiene la boca más ancha que las anteriores y el tallo es más pequeño es la copa, por antonomasia, del servicio de los vinos blancos.

 

Estas serían los principales tipos de copas para el servicio del vino, pero no puedo dejar de mencionar otros más específicos como las copas de Jerez para los finos y olorosos o las sauternes para los dulces.

Localizadas geográficamente nos encontramos con las cuncas de Galicia que es un pequeño cuenco de porcelana en la que se sirven en las tabernas los ribeiros y los chiquitos donde se sirve el Txacolí. 

 

El servicio del vino es todo un ritual, pero todo en él tiene una explicación y un sentido de ahí su grandeza. Apreciaremos mejor un vino en su copa adecuada que lo degustamos en otra diferente.

 

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Francesc Olalla

Técnico Superior en Restauración. Experto en producto y en producción de cocina transportada. Apasionado por la cocina en todas sus variantes de elaboración y de gestión. 

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