Los Hikikomoris

CEAC Blog

03-04-2013

La sociedad actual está evolucionando a un ritmo imparable. Todo avanza a una velocidad vertiginosa, la tecnología, el consumismo… Sin duda la sociedad cada vez es más competitiva, más desleal y menos hermanada.

 

Hikikomori es un término japonés que significa “apartarse, estar recluido”. Con esta palabra se hace referencia a un fenómeno sociológico que está azotando las costas niponas. Los Hikikomori son personas que voluntariamente se apartan y abandonan la vida social, es gente que buscan ante todo el aislamiento y confinamiento. En este grupo se suelen presentar personas con fobias sociales, ansiedad o agorafobia entre otras.

Este hecho afecta sobre todo al país del sol naciente por su altísima exigencia social hacia los más jóvenes. La mayoría de estudiantes universitarios están expuestos a unos niveles de presión realmente altos, es una sociedad muy perfeccionista donde raramente se deja algo al azar. Todas estas presiones originan este comportamiento asocial en algunos jóvenes que deciden aislarse completamente del exterior encerrándose en sus habitaciones o alguna estancia (de casa de sus padres habitualmente) durante tiempos muy prolongados, incluso años.

Con este aislamiento rompen el contacto con el mundo real y la sociedad. No suelen tener amigos ni relaciones sociales más allá del ordenador de su habitación. Se pasan el día durmiendo, viendo la televisión o jugando a videojuegos online.

Este aislamiento es muy perjudicial, por supuesto, y conlleva una pérdida de las habilidades sociales muy acusada. El aislamiento prolongado afecta a la mentalidad de la persona y habitualmente las vuelve muy introvertidas y desconfiadas ante desconocidos. El doctor japonés Tamaki Saito es uno de los primeros especialistas mundiales en estudiar esta enfermedad y por supuesto es referente en casos de Hikikomoris.

No ayuda nada que, culturalmente para las familias, el hecho de que haya un hijo Hikikomori sea un problema interno, algo que no debe conocer nadie y que es considerado como una vergüenza o deshonra para la familia. Este sentimiento tan poco productivo hace que la mayoría de casos no salgan a la luz y que se tarde muchos años en buscar ayuda especializada para los jóvenes que padecen esta reclusión social.

Muchas son las teorías sobre cómo hay que afrontar este problema en concreto. Podemos encontrar dos vertientes muy opuestas. Por un lado, expertos que indican que lo mejor es mantener un contacto continuo pero respetuoso con su espacio personal e intentar reubicarlo en la sociedad de una manera progresiva. La otra vertiente es la que opta por un acercamiento más radical y firme para intentar forzar al Hikikomori a salir de su aislamiento.

Fuente imágenes: Dannychoo / Bushidojo Wordpress

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