Los miedos infantiles

Los miedos infantiles

Laura López Mera

10-12-2015

Los miedos infantiles son y siempre serán un reto a superar tanto para los hijos como para los propios padres. Queremos destacar que es bastante común que los niños sufran algún tipo de miedo, pero con la ayuda de los padres se pueden solventar.

Si buscamos la palabra miedo en un diccionario aparece algo como lo siguiente: “sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario”. Todos hemos experimentado el miedo alguna vez en nuestra vida y, aunque haya veces que tener miedo nos puede proporcionar seguridad ante posibles peligros, en general es un sentimiento negativo ya que nos paraliza y no somos capaces de conseguir lo que queremos.

En los niños ocurre de la misma manera, lo único que varía en relación con los adultos y que va evolucionando con la edad es la causa que provoca ese miedo. La evolución del miedo en la infancia es la siguiente:

  • En la primera infancia:  

    En el primer año de vida, los bebés suelen tener miedo a ruidos fuertes, a la pérdida repentina del soporte (de ahí que muchos bebés lloren cuando se les deja sobre una superficie después de haberlos tenido en brazos) y a las personas extrañas.

    A partir del año hasta los 3 años, suelen temer a los extraños, a la separación de los padres o figuras afectivas de referencia, a los cambios en el entorno personal, a algunos animales, a la oscuridad, a los ruidos fuertes, a las lesiones corporales, etc.
     

  • En la etapa prescolar:

    Desde los 3 hasta los 6 años, los niños suelen temer a los animales, a los seres sobrenaturales, a la oscuridad, etc.
     

  • En la etapa escolar

    Desde los 6 hasta los 9 años, suelen temer a los seres sobrenaturales, a la oscuridad, a los truenos y relámpagos, a estar solos, a las lesiones corporales, etc.

    Desde los 9 hasta los 12 años, temen a los exámenes y al rendimiento académico, a las lesiones corporales, al aspecto físico, a la muerte y a la oscuridad.

 

Pero, ¿por qué se manifiestan estos miedos infantiles?

El miedo es totalmente necesario para evitar peligros y mantener nuestra integridad física. No es un problema como tal, sino que de ellos se aprende. Este sentimiento está presente en todos nosotros y nos acompaña siempre. A veces, viene dado por una experiencia previa vivida (por ejemplo: miedo a no poder respirar si se ha tenido un ataque de asma), y, a veces, sin ser demasiado conscientes, los adultos podemos generar miedo a los pequeños con nuestro lenguaje (por ejemplo, “si no te duermes vendrá el coco y te comerá”).

 

Ante esto, la pregunta que nos hacemos todos los adultos es: “¿Cómo puedo ayudar al niño a superar el miedo que tiene?”. No hay una receta mágica para combatir los miedos infantiles. Sin embargo, sí que podemos tener pequeños gestos que nos acerquen más a él y hacer que se sienta más seguro. Algunos son:

  • Vivir la situación del niño con tranquilidad y sin mostrar preocupación o angustia. Un modelo adulto excesivamente preocupado puede generar más tensión en el ambiente. Si se siente escuchado y comprendido se sentirá más seguro y confiado.

  • No se debe ignorar el miedo que tenga. Si su figura afectiva le niega el miedo, el niño no será capaz de superarlo. Tampoco se deben evitar los objetos o situaciones que le provoque miedo, ya que aunque momentáneamente le ayudará, esto no nos servirá a largo plazo.

  • No forzar al niño a realizar las conductas que teme. Aquí se podrían trabajar las llamadas “aproximaciones sucesivas”, que es una técnica que sirve para enseñar conductas. Por ejemplo, un niño teme la oscuridad por la noche. Poco a poco se trabajará ese miedo avanzando paulatinamente desde una habitación más iluminada hasta llegar a la oscura. No obstante, este es un proceso que requiere mucha paciencia y debemos hacerlo con calma. Los miedos se superan enfrentándonos a ellos.

  • Ligada al párrafo anterior, concederle algún poder sobre la situación. Por ejemplo, si teme la oscuridad, darle una pequeña luz que pueda encender en caso de que se sienta angustiado.

  • Evitar ridiculizar al niño por sus miedos. No es necesario castigarlo ni regañarlo. Al contrario, se debe elogiar cualquier gesto de superación y alentarlo a que supere su miedo.

  • Si son niños especialmente temerosos, tratar de evitar las historias de miedo, de fantasmas y ogros, especialmente antes de irse a dormir.

  • Fomentar su autonomía y autoestima. Esto sirve para trabajar el miedo y para otras situaciones de su vida.

  • Cuando el niño ya es un poco más autosuficiente, enseñarle formas de contrarrestar su ansiedad pensando en cosas positivas. Por ejemplo: cantar una canción que le guste, relajarse, enumerar lugares preferidos, etc.)

 

Aun así, si los miedos que padece el niño son más persistentes, severos y alteran significativamente al niño y a su entorno más cercano, podríamos hablar de fobias, ansiedad, etc. y deberíamos consultarlo con un profesional de la salud.

Y vosotros, ¿tenéis niños en casa con miedos?, ¿Os son reconocidos los miedos infantiles de los que os he hablado según la edad?, ¿Qué te han parecido los consejos para mitigarlo?

 

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Laura López Mera

Licenciada en Pedagogía por la Universidad de Barcelona, Máster en Intervención en Dificultades de Aprendizaje en ISEP. Educación Infantil en IOC. Profesora del curso de Técnico en Educación Infantil y educadora en una escuela infantil.