Más simple que el mecanismo de un botijo: EL NIVEL

CEAC Blog

17-02-2015

En la era tecnológica que estamos viviendo cuesta encontrar herramientas analógicas cuyo mecanismo pueda ser mejorado a base de circuitos electrónicos o programaciones informáticas. La física es física y nunca falla, así que si la aplicamos para nuestra conveniencia obtenemos resultados tan exactos como infalibles, y sin necesidad de depender de corriente eléctrica o baterías. Estamos hablando concretamente de los niveles, instrumentos imprescindibles en cualquier construcción y que ofrecen una precisión máxima independientemente de la poca precisión con la que haya sido fabricado.

El nivel es una herramienta que permite verificar si una obra está perfectamente horizontal o vertical, y resulta imprescindible para actividades tan comunes como trazar un replanteo horizontal, levantar un muro, colocar una puerta o ventana o colocar un embaldosado. Su funcionamiento se basa en la gravedad y, de igual forma que un líquido contenido en un recipiente, busca siempre la horizontalidad independientemente de que el recipiente no lo esté, un nivel nos indica de forma infalible si la superficie donde se apoya está perfectamente horizontal o vertical.

Existen dos tipos fundamentales de niveles, el de burbuja y el de vasos comunicantes. Los vemos a continuación.

Nivel de burbuja: Suele ser de metal y de forma alargada con dos ampollas de cristal. Estas ampollas contienen líquido en su interior de forma que crean una burbuja de aire. Las ampollas disponen de unas marcas concéntricas, y la burbuja se desplaza por su interior de forma que cuando queda inmóvil en la marca central indica con exactitud que la superficie donde el nivel se apoya está completamente horizontal (o vertical). En cambio, cuando la superficie donde se apoya el nivel está inclinada, la burbuja no se centra en la marca sino que se desplaza hacia uno u otro lateral.

Las dos ampollas de este tipo de niveles van colocadas una en sentido longitudinal, que se utiliza para comprobar superficies horizontales, y otra en sentido transversal y se utiliza para "comprobar plomos"; es decir, que una pared o montante de una puerta, esté completamente vertical.

Nivel de vasos comunicantes: Este tipo de nivel se usa cuando los extremos de la superficie a comprobar se encuentran tan alejados que no se pueden alcanzar con un regle. El principio físico de los vasos comunicantes determina que si se tienen dos recipientes comunicados entre sí y se vierte líquido en uno de ellos, el líquido se distribuirá entre ambos de forma que (independientemente de sus capacidades y de la distancia a la que se encuentren), el nivel de líquido en uno y otro será el mismo.

Un método que aprovecha este principio de una forma tan ingeniosa como exacta es el de una manguera de plástico transparente, tal y como vemos en la siguiente imagen, aunque en el mercado se encuentran mangueras para este fin, con los extremos dotados de cabezas milimetradas. Por el principio de los vasos comunicantes, sucede siempre que si se extiende la manguera y se llena de agua hasta casi por completo, el nivel de ésta en los dos extremos señalará dos puntos que marcan una horizontalidad exacta.

nivel de vasos comunicantes

Ya lo hemos dicho, sencillo, básico, ingenioso y sobretodo preciso. Éstas son las características de los niveles que funcionan a base de un líquido, aunque no obstante ello, es fácil encontrar apps que convertirán tu teléfono móvil en un nivel, o caros niveles electrónicos que te informarán hasta de la inclinación de una superficie... útiles o no en determinados momentos, ¿creéis de verdad que esta tecnología podrá funcionar tan infaliblemente como un nivel de burbuja?

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