Medidas básicas de adaptación de un domicilio para una persona con dependencia
14/05/2018
Laura Garbayo

Medidas básicas de adaptación de un domicilio para una persona con dependencia

Salud

El SAAD (Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia), es el conjunto de servicios y prestaciones económicas destinados a la promoción de la autonomía personal, la atención y protección a las personas en situación de dependencia, a través de servicios públicos y privados concertados debidamente acreditados, y contribuye a la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. El estado de dependencia es aquel estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal.

El término cuidador lo podemos definir como aquellas personas que habitualmente se encargan de ayudar en las actividades básicas de la vida diaria a personas mayores, enfermas o  que sufren alguna discapacidad y por lo tanto no pueden desempeñar algunas funciones por sí mismas. En el caso de que nuestros mayores se encuentren bajo nuestro cuidado en casa, seremos nosotros mismos quienes realizaremos el rol de cuidadores. Por ese motivo, hemos de adaptar el domicilio de una manera adecuada según las necesidades.

Según describe el Delivering Housing Adaptations for disabled people, a good practice guide ( Department for Education and Skills Department of Health, GB Office of the Deputy prime Minister, 2004); “el propósito de una adaptación es modificar los entornos discapacitantes para restablecer o permitir la vida independiente, la privacidad, confianza y dignidad de las personas y sus familias. No es, por tanto, primeramente una tarea de realizar obras, dotar de equipamientos o modificar una vivienda, sino de proveer una solución individualizada a los problemas de las personas que experimentan un entorno que las incapacita”.

Veamos a continuación las principales medidas básicas de adaptación de un domicilio para una persona con dependencia. En primer lugar hemos de tener presentes que grado de dependencia tiene la persona. En función del mismo, se adaptarán las diferentes barreras arquitectónicas del domicilio. También hay que valorar la movilidad del paciente, si precisa de silla de ruedas, bastón o simplemente su movilidad es reducida, hemos de disponer de espacios libres de impedimentos para facilitar así el desplazamiento de nuestros mayores.

Del mismo modo tendremos en cuenta la adaptación de las duchas; valorar adaptar un asiento  para que el usuario pueda sentarse, o una barandilla a fin de facilitar diferentes movimientos. La iluminación;  es importante fijarse que los interruptores estén a una altura adecuada y la luz sea la necesaria a lo largo del día. En la habitación, es importante que las camas y sillones tengan un mecanismo articulado o un sistema que facilite la incorporación a nuestros ancianos, y no olvidar que los muebles y accesorios han de encontrarse a una altura accesible.

Otro factor a tener en cuenta es el tema de la alimentación; en este caso cada una de las dietas se ha de adaptar  a cada patología y cada necesidad concreta. Por ejemplo, si el paciente es diabético, o necesita tomar triturados, los menús han de ser adecuados. También tendremos presentes que si los paciente presentan necesidades especial, como es el cómo se songas gastrointestinales, o respiradores, entre otros, las condiciones de las curas y cuidados han de ser detallados según se ha explicado en el momento del alta.

Por último, y no por ello menos importante, siempre tener presentes las necesidades psicológicas tanto del paciente como del cuidador. Saber buscar apoyo ante nuevas situaciones es fundamental.  En todo momento, cada una de las necesidades ha de ser descrita y bien explicada por un profesional sanitario; en cada cado, los consejos a llevar a cabo en el domicilio serán personales, explicándose en cada situación concreta las necesidades que se preveen por el paciente. Ante cualquier duda, siempre consultar a su médico responsable.

En resumen, el rol del cuidador en domicilio, y la adaptación de la nueva vivienda no es sencillo. Hemos de identificar las principales necesidades de quien es dependiente, y moldear nuestro día a día, con empatía y ganas, siguiendo siempre el consejo profesional y buscando ayuda cuando las situaciones nos superen. ¿Estamos preparados para cuidar de los nuestros en su casa?

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Laura Garbayo
Laura Garbayo

Laura Garbayo Hermoso. Licenciada en Bioquímica, Diplomada en Enfermería. Máster en Enfermería Escolar y Máster en Urgencias. Durante mis más de cinco años de ejercicio como enfermera en el servicio de urgencias del Hospital de Barcelona, he procurado no abandonar mi otra vocación profesional, la docencia, la cual vengo desempeñando desde el año 2004. De este modo tengo  la oportunidad de aunar mis dos perfiles profesionales, por los que siento absoluta devoción.