Menudas varices y dichosa úlcera que no cura

CEAC Blog

17-09-2014

Posiblemente te sientas identificada/o con el título que reza en la entrada de hoy. Padezco problemas de circulación, siento dolor y pesadez en las piernas y, encima, tengo una úlcera desde hace mucho tiempo (años incluso) y no se me cura. Además, con el calor todo me empeora. ¿Qué puedo hacer?

Lo primero de todo es acudir a tu médico y a tu enfermero de referencia. Las úlceras de origen venoso requieren de un tratamiento muy fácil pero específico que, sin él, corres el peligro de cronificar esa herida con todos los riesgos que comporta.

Las úlceras venosas se producen, habitualmente, en personas que sufren de insuficiencia venosa y representan aproximadamente el 70-80% de lesiones crónicas. ¿Cuál es el problema? Las venas tienen problemas para devolver la sangre desde las piernas hasta el corazón. Ésta se acumula en las venas de la parte baja de la pierna y el líquido y las células sanguíneas se filtran por fuera de las venas hacia la piel y otros tejidos. Las válvulas de las venas de las piernas no funcionan y la sangre que debería volver por ellas se queda atrapada. Es efecto de la gravedad también.

El tratamiento es fácil de aplicar pero difícil de cumplir. Ésta afirmación nos revela el porqué muchas de estas úlceras no acaban de curar y se cierran y se abren contínuamente.

¿Qué deberíamos hacer?

  • Lo primordial y que no debería faltar jamás en cualquier tratamiento es la terapia compresiva. El uso de vendajes especiales cuando hay úlceras y el de medias elásticas cuando no las hay es, permitidme la licencia, obligatorio. Si hemos dicho que a la sangre le cuesta volver y se queda estancada, de alguna forma habrá que ayudarla a seguir su curso, ¿no? La compresión es básica en este sentido. Pero aún hay más:
  • Hay que evitar estar parado o de pie mucho tiempo. Así, no hacemos más que ayudar a nuestra enemiga gravedad a dificultar el retorno venoso (que la sangre circule por donde le toque y vuelva al corazón).
  • Mantener las piernas elevadas cuando estemos sentados o en reposo. En este caso ayudaremos y la gravedad será nuestra aliada. Permitiremos que la sangre circule más fácilmente por las venas lesionadas.
  • No dejéis de consultar a vuestro médico la posibilidad de tratamiento quirúrgico cuando lo síntomas empeoran o disminuyen vuestra calidad de vida.
  • Sed más estrictos en verano, pues con el calor las venas se dilatan (como la mayoría de cuerpos) y los síntomas y signos se recrudecen.

Como veis, no es difícil entender qué hay que hacer. Lo difícil es cumplirlo. Si os interesa, os recomiendo echar un vistazo a este vídeo donde se amplía con detalle toda esta información. Y recordad, que prevenir es mejor que curar.

¡Saludos Venosos!

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