¿Mi hijo necesita un psicólogo infantil? Conoce los síntomas

¿Mi hijo necesita un psicólogo infantil? Conoce los síntomas

Nancy López Lago

11-10-2016

María de dos años acaba de empezar la escuela infantil y llora todas las mañanas al dejarla en la escuela, Bruno de 7 años tiene tics, Alicia de 18 meses llora cuando su madre la deja con la canguro y en cambio su hermana de 6 meses se queda encantada, Alex de 3 años hace rabietas con frecuencia y Laia de 14 años tiene un miedo irracional a la oscuridad.

  • El primer paso para detectar si tu hijo necesita acudir a un psicólogo infantil consiste en discernir entre lo que se consideran problemas típicos de la edad, y que por lo tanto podemos considerar normales y que se acabaran resolviendo con el paso del tiempo y aquellas conductas que no son propias del momento evolutivo del niño, y que podrían ser síntoma de problemas sobre los que sí que puede ser necesario intervenir.

Por ejemplo, si María de 2 años llora porque se tiene que adaptar a la escuela infantil, a pesar de la angustia que genera en los padres, es algo completamente normal, puesto que a esta edad el niño siente ansiedad por separación de sus figuras de referencia y tiene que adaptarse a un entorno nuevo y desconocido, a unos adultos con los que no tiene ningún tipo de vinculación afectiva y aprender unas rutinas a las que no está acostumbrada. Este llanto, que en otras circunstancias puede ser síntoma de algo más importante si se repite de forma diaria, en este caso entre dentro de la normalidad.  Por contra, el ejemplo de Laia de 14 años con un miedo irracional a la oscuridad sí que nos debe poner alertar sobre una posible fobia, ya que el miedo a la oscuridad suele ser un miedo normal a la edad de 3-4 años, pero después debe ir desapareciendo y sobretodo no afectando de forma significativa a la vida de la persona. Si en este caso, Laia, evita siempre estar a oscuras bajo cualquier circunstancia, no es capaz de quedarse a dormir a casa de su amigas por miedo a estar a oscuras y no poder dejar la luz encendida toda la noche, etc, aquí si que sería necesario acudir a un especialista para ayudar a que Laia supere dicha fobia.

El segundo paso a tener en cuenta, antes de acudir a un psicólogo infantil consistiría en descartar causas físicas que expliquen los síntomas.

Por ejemplo, si Bruno de 7 años tiene tics, en primer lugar nos fijamos en su edad y sabemos que los tics pueden aparecer sobre los 3-4 años, pero después deberían solventarse. Con 7 años no forma parte del proceso habitual de desarrollo y se deberían descartar, previamente, causas físicas. Una vez descartadas las causas físicas que expliquen la aparición de este síntoma, sería adecuado acudir a un especialista para descartar posibles trastornos somáticos o de ansiedad.

Cuando sospechamos que lo que le pasa a nuestro hijo no forma parte de un proceso normal de desarrollo y hemos descartado causas físicas que lo expliquen, puede ser buena idea acudir a un especialista para que realice un diagnóstico y pueda detectar si hay algún problema real como la TDAH, el autismo, altas capacidades, dislexias, fobias, trastornos de ansiedad, depresión, etc. No obstante, en muchos otros casos, simplemente se trata de un desajuste entre el niño y los padres, es decir, entre una dificultad para entender las necesidades del niño en función de su momento evolutivo y un nivel de exigencia demasiado elevado o demasiado bajo. En este caso, la labor del psicólogo infantil será la de exponer el nivel madurativo del niño, indicar a los padres qué necesidades tiene y orientarles sobre pautas a seguir. Por ejemplo, en el caso de Alex de 3 años con rabietas frecuentes, los padres lo pueden vivir como una fuente de malestar y conflicto continuo en el hogar, pero lo que quizás no saben es que a esta edad son muy normales y de hecho son saludables ya que es la forma que tiene el niño de reafirmar su yo y por lo tanto, desarrollarse como persona. Se trata de una fase normal, que aunque puede resultar molesta forma parte del proceso de crecimiento del infante y que con unas pautas de actuación adecuadas ante estas situaciones podemos favorecer su resolución.

  • Dicho todo esto, sí que hay ciertos comportamientos o señales a los que debemos prestar atención y en caso de duda, acudir al psicólogo infantil. Veamos una lista:

  1. Cuando se produce un cambio repentino en la personalidad del niño y pasa de ser muy alegre a estar siempre triste o si es muy activo, de golpe se muestra siempre muy pasivo.

  2. Ante comportamientos y lenguaje sexualizados de forma no adecuada a la edad, puede ser síntoma de algún tipo de abuso sexual.

  3. Cansancio excesivo, aburrimiento permanente, melancolía... pueden ser indicadores de depresión.

  4. Es habitual que ante cambios importantes los niños hagan pequeñas regresiones y conductas que ya tenían superadas como el chupete o el control de los pipis, vuelva a aparecer. Esto es normal, pero si se enquista en el tiempo puede ser necesario acudir a un especialista.

  5. Un niño que no juega, que se aísla de los demás, no busca contacto con los adultos o otros niños.

  6. Dificultad para concentrarse o realizar actividades que impliquen introspección pueden ser síntoma de TDAH

  7. Si el niño no nos mira a los ojos al hablarnos, hace movimientos de tipo repetitivos o mecerse, emite sonidos sin sentido, habla de forma muy deficiente, muestra escasa empatía y no es capaz de expresar sus propios sentimientos es mejor acudir a un psicólogo.

  8. Miedo a asistir a la escuela pasado el periodo de adaptación. Conviene detectar posibles situaciones de acoso.

  9. Si persisten problemas de tipo físico pero sin causa médica como dolores de cabeza, de tripa, vómitos, etc.

¿Te has sentido identificado al leer alguno de los síntomas? Sí es así, en primer lugar intenta averiguar si forma parte del proceso evolutivo del niño, si pueden tener alguna causa médica y descartados estos dos pasos, si te preocupa y no sabes gestionarlo, acude a un especialista.

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Nancy López Lago

Psicóloga especialista en Terapia Breve Estratégica y Técnica en Educación Infantil. Apasionada por la docencia, el arte de enseñar y el de aprender cada día. Superarse y ser feliz.