Niños que muerden: ¿Cómo actuar?

CEAC Blog

28-05-2013

Este es un tema que año tras año sale a relucir de forma inevitable en la escuela infantil, con el correspondiente malestar físico que supone para el niño mordido y el malestar que genera entre los padres, que en muchas ocasiones lo achacan a una falta de vigilancia por parte de los profesores y que no entienden que esa conducta, muy común entre niños con edades comprendidas entre 1 y 3 años, también puede ser llevada a cabo por su hijo en cualquier momento.

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La acción de morder puede ser la manera por la cual el niño está probando su poder para llamar la atención. Algunos niños muerden porque se sienten infelices, ansiosos o celosos. Algunas veces esta acción puede ser resultado de una disciplina excesiva o severa o por haber estado expuesto a la violencia física.

Las razones por las que un niño llega a morder a otro pueden ser múltiples, pero lo que debe quedarles muy claro desde un primer momento es que esta conducta es inadecuada.  Para que esta conducta no se convierta en un hábito, es imprescindible mostrarle al niño otras formas de expresarse y relacionarse con sus compañeros. Si únicamente le regañamos sin enseñarle alternativas sólo estamos coaccionando su expresión emocional sin darle opciones para responder ante situaciones similares.

¿Qué debemos hacer en el aula cuando el pequeño muerde?

Antes de nada hay que tener claro que hay que seguir las mismas pautas en el aula y en casa.

1. No gritarle, ni regañarle, ni pegarle en la boca.

2. Ponerse a su altura y sin gritarle, con tono contundente y cara seria le diremos que eso no se hace y le haremos ver cómo afecta a la persona agredida.

3. Si en ese momento se intuye la razón del mordisco debemos ofrecerle una alternativa a su conducta, con tono conciliador le daremos el modelo correcto.

4. Aunque no sepamos el motivo del mordisco siempre ofreceremos conductas correctas alternativas, independientemente de la edad.

5. Evitar en casa con hermanitos o papás los típicos juegos de "te como", "te quiero tanto que te voy a comer entero" tan típico de esta edad ya que estos juegos sólo potencian este tipo de conductas incorrectas.

6. Reforzar positivamente, elogiar y alabar cuando resuelva este tipo de conflictos de forma adecuada con conductas alternativas sin utilizar los mordiscos.

7. Necesita la misma actitud de respeto y cariño que todo niño. No etiquetarlo de niño difícil y conflictivo.

A la hora de hablar con los padres del niño agredido se debe hacer con naturalidad y sinceridad. Es completamente lógico que se muestren enfadados, se quejen o reprochen a la educadora por no hacer correctamente su trabajo ya que han hecho daño a su hijo. En estos casos intentaremos explicarles que son conductas habituales en niños de estas edades (ya sea para conocer su medio cuando son más pequeños, expresar frustración cuando no conocen otras formas de comunicación o bien llamar la atención) .

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