Niños que no quieren ir a la escuela. ¿Qué podemos hacer?

CEAC Blog

03-01-2013

A todos nos cuesta levantarnos algunas veces por las mañanas, ¿verdad? Los niños, por supuesto, no iban a ser menos. Encontrarnos ante un episodio aislado donde el niño se niegue a ir a la escuela no debe preocuparnos ya que es normal (periodos de adaptación necesarios por la transición de la guardería a la escuela, la adolescencia, etc). Sin embargo,  si se produce de forma continuada e incluso vemos que fingen síntomas físicos cuando no es justificable,  sí debemos prestar atención.

Las causas principales de una negativa continuada a asistir al centro escolar suelen ser por un lado la ansiedad que genera separarse de los padres y por el otro el miedo al abandono (temor a que no regresen a recogerlo después). Cuanto mayor sea el apego entre padres e hijos mayor será la ansiedad por separación.

Recordemos que periodos después de vacaciones, enfermedades, muerte de algún familiar y/o mascota, mudanzas o cambio de escuela son motivos de estrés para el niño, pero no por ello debemos pensar que se trata de algo grave. Hay que tener paciencia, tanto padres como educadores.

¿Qué podemos hacer?

-  Recomendar a los padres que no hagan una “despedida dramática”. Basta con un beso en la mejilla y dejarlos en mano del profesorado, siempre recordándoles que volveremos a recogerlos después de trabajar. No son necesarias más explicaciones ni debemos sentirnos mal o culpables al irnos, sino le estamos transmitiendo el mensaje de que realmente no confiamos ni queremos dejarlos en la escuela y eso aumento su ansiedad.

- Como educadores, acompañar al niño y enseñarle el centro para que vea que puede estar seguro y confiar en nosotros.

-  Recordarle las cosas buenas que se hacen en la escuela: amigos, jugar, ir de excursión…

- Mantener una buena comunicación entre padres y educadores, buscando la cooperación para el beneficio en el niño y no rivalizar por el mismo.

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