No gana quien más corre, sino quien menos frena

CEAC Blog

14-05-2013

Los frenos, junto con la dirección y la suspensión, son los sistemas básicos para el control y la seguridad del vehículo. Las altas velocidades que pueden alcanzar los automóviles modernos hacen imprescindible un sistema de frenos fiable y de gran eficacia, pero al mismo tiempo debe ser progresivo y su aplicación no debe modificar la trayectoria del vehículo. Para cumplir estas condiciones, se montan frenos de disco en las ruedas delanteras o bien en las cuatro ruedas, reforzando la acción del pedal mediante un servo (un dispositivo que tiene la capacidad de ubicarse en cualquier posición dentro de su rango de operación y de mantenerse estable en dicha posición); se instalan compensadores de frenada para las ruedas traseras y se disponen dos circuitos de freno independientes. La seguridad de la conducción en situaciones extremas se ve mejorada notablemente con la aplicación, cada vez más frecuente, de los sistemas antibloqueo (ABS) completada con la asistencia de sistemas que mejoran el control de la tracción como el ASR (antipatinamiento) o el ESP, que permite controlar la estabilidad en la marcha.

La absorción de la energía cinética del vehículo para frenarlo se realiza haciendo rozar las superficies de dos piezas, una de ellas gira con la rueda, mientras que el único movimiento de la otra es el de aproximación a la primera (el coeficiente de adherencia entre ambas es  muy elevado, cosa que hace que los frenos tengan que aguantar altas temperaturas).

Veamos a continuación un vídeo en el que se nos muestra cómo se fabrican estas piezas imprescindibles en todo automóvil:

[youtube]http://youtu.be/tnioVT3hEec[/youtube]

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