Nuevos tratamientos para la esclerosis múltiple

CEAC Blog

05-08-2013

La esclerosis múltiple es una enfermedad degenerativa incurable que afecta a las células nerviosas. Los síntomas son progresivos, la persona afectada pierde sensibilidad y fuerza en piernas y brazos, cada vez hay más problemas para coordinar los movimientos y se sufre una falta de energía.

Es una enfermedad autoinmunitaria, es decir, las propias células del sistema inmunitario atacan a las células nerviosas por error, destruyendo la mielina,

una capa lipídica que las recubre y permite que la transmisión nerviosa sea efectiva.

 El número de enfermos por esclerosis múltiple está aumentando en los últimos años en todo el mundo, no se conocen bien las causas que llevan a desarrollar la enfermedad, pero sí se observa que se diagnostica hasta 3 veces más en mujeres que en hombres y que la incidencia es mayor en niveles socioeconómicos altos que no humildes. También se extiende la hipótesis que un exceso de higiene durante la infancia es capaz de aumentar el riesgo de padecer enfermedades autoinmunes como el asma y quizás la esclerosis múltiple.

No es hasta 1996 que aparece un tratamiento específico para la enfermedad, el interferón beta, que regula la actividad del sistema inmunitario. Pero este tratamiento no siempre resulta eficaz y capaz de controlar los brotes de la enfermedad. Casi 10 años más tarde aparece otro fármaco específico, natalizumab, que impide que las células del sistema inmunitario lleguen a las células nerviosas y destruyan su mielina.

Pero el gran avance en la terapia de esta enfermedad se ha producido recientemente con la aparición de 3 nuevos fármacos mucho más eficaces que el natalizumab.

El primero de ellos, alentuzumab, en algunos pacientes ha sido capaz de reparar en parte las lesiones que se han producido en la mielina de las neuronas y ha mejorado considerablemente la capacidad de controlar los brotes de la enfermedad.

Los otros 2 fármacos, daclizumab y ocrelizumab, están en fase de investigación con resultados muy prometedores.

También han aparecido nuevos fármacos para controlar los brotes de la enfermedad que no necesitan ser inyectados, sino que pueden tomarse por vía oral, con lo que supone una mayor independencia y comodidad para el paciente.

A pesar de que es una enfermedad incurable, gracias al avance en las investigaciones se ha conseguido un mejor control de los brotes de la enfermedad y sin duda el objetivo es descubrir nuevas moléculas o fármacos cada vez más eficaces y capaces de revertir las lesiones.

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