Para los futuros maestros: 10 consejos para aplicar en el aula

Para los futuros maestros: 10 consejos para aplicar en el aula

Nancy López Lago

29-03-2016

Cuando empiezas en una profesión tan exigente como la educación, toda ayuda es poca y los consejos son bien recibidos. Esta entrada al blog tiene la intención de listar los 10 consejos más importantes que todos los actuales y futuros maestros de educación infantil tienen que tener en cuenta y aplicar en el aula.

¡Allá vamos futuros maestros!:

1.     Entrar en el aula con actitud positiva y buena cara.

Vuestra actitud al inicio de la jornada marcará su marcha a lo largo del día. Recibir a los niños con una sonrisa y con energía favorecerá un clima de bien estar y tranquilidad. Por el contrario, empezar con cansancio y mala cara generará sensación de malestar en el grupo. Los niños son muy volubles y rápidamente influenciables por el estado anímico de aquellos que los rodean, y sobretodo de sus figuras de referencia. Debemos ser conscientes de ello y vigilar nuestra actitud y aquello que queremos transmitirles.

2.     Ser un buen ejemplo: incluso cuando no estamos enseñando estamos educando.

Según Bandura, los niños aprenden por modelado o imitación de conductas. Es decir, que los niños observan primero y después copian aquello que han visto. De modo que, por mucho que nos esforcemos en decirles que no griten, si se lo decimos gritando, nuestro ejemplo es su modelo a imitar y dirán las cosas gritando. Tiene más fuerza aquello que aprenden viendo y copiando que aquello que aprenden únicamente de forma memorística. Seamos buenos ejemplos y vigilemos nuestra actitud, nuestra manera de resolver los conflictos en el aula, nuestra saber estar, etc.

3.     No olvidarnos de que los niños son niños, no adultos pequeños y necesitan flexibilidad, paciencia y ¡jugar!

El derecho a jugar fue reconocido por primera vez el 20 de noviembre de 1959, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Niño. En educación infantil el niño aprende por medio del juego, de modo que el proceso de enseñanza-aprendizaje se realiza a través de la actividad lúdica. El resto consiste en ser conscientes de los objetivos que queremos conseguir en el aula, pero al mismo tiempo sin olvidar que nuestras propuestas tienen que ser lúdicas, motivantes y que despierten el interés y la curiosidad innata en los niños.

4.     No olvides la inteligencia emocional. No trabajes únicamente la inteligencia tradicional.

Cada vez escuchamos más en los colegios el término “inteligencias múltiples de Gardner”. Lo que viene a decir es que debemos abandonar la idea de “llenar” a los niños de conocimientos matemáticos y lingüísticos y procurar su desarrollo en todos los ámbitos: musical, corporal, emocional, matemático, lingüístico, etc.

5.     No subestimes la capacidad de los niños, ofrece oportunidades para la autonomía y la toma de decisiones.

El desarrollo de una buena autoestima en cada uno de los niños de nuestro grupo debería ser nuestro principal objetivo. Enseñar y cumplir los objetivos curriculares es importante, pero fomentar una autoestima saludable y ayudar a que cada uno de los niños sepa gestionar sus emociones y ser feliz es mucho mejor. Una de las formas de hacerlo es confiando en sus capacidades, ofreciendo oportunidades para desarrollar su autonomía, haciéndoles partícipes de su proceso de aprendizaje, dejándoles ser responsables de sus decisiones y consecuencias. ¿Lo probamos?

6.     La importancia de crear un buen vínculo afectivo con los niños.

El educador, junto con los padres, en los primeros años de vida es una de las figuras de referencia del niño. Conseguir crear un vínculo afectivo con él determinará que se sienta lo suficientemente seguro como para explorar el entorno y desarrollarse como persona.

7.     Usa los conflictos surgidos en el día a día como oportunidad de aprendizaje.

Ver los conflictos como una palanca de cambio nos ayudará mucho en nuestra labor docente. El conflicto es inherente al ser humano, no podemos evitar que suceda, pero lo que sí que podemos hacer es gestionarlo bien y aprovechar la situación para enseñar y proporcionarles a los niños herramientas de gestión de conflictos que usar en otros contextos y momentos.

8.     Promueve en el aula el refuerzo positivo incondicional. Alégrate de corazón y verbaliza los logros del alumno.

A todos nos gusta que nos digan que hacemos las cosas bien. El reconocimiento a nuestro esfuerzo nos hace sentir valorados y contribuye a aumentar nuestra autoestima. ¿Por qué no hacerlo con nuestros alumnos también?

9.     Elaborar entre profesor y niños unas normas básicas de convivencia y comportamiento que todos deben cumplir para el buen funcionamiento en clase.

Al inicio del curso debemos dejar claras las normas básicas por las que se va a regir el grupo clase. Los niños sabrán cuales son los límites a los que pueden llegar y sus consecuencias si no los cumplen. Evitaremos conflictos y trabajaremos normas sociales de saber estar.

10.  Evita el autoritarismo inflexible, invita a la reflexión y elabora propuestas alternativas al castigo.

Aunque es necesario imponer y hacer cumplir una serie de normas básicas, debemos saber ser flexibles, adaptándonos a diferentes situaciones y necesidades individuales y sobretodo debemos evitar castigos injustificados. Es mejor ofrecer alternativas al castigo como conductas que restituyan el daño ocasionado, la reflexión, la creación de nuevos compromisos, etc. Se trata de no usar siempre el castigo como medio de eliminación de la conducta no deseada.

¿Qué os han parecido? ¡Futuros maestros os animo a dejar vuestros propios consejos!

Curso relacionado: Educación Infantil Titulación Oficial

Profile picture for user Nancy López Lago
Nancy López Lago

Psicóloga especialista en Terapia Breve Estratégica y Técnica en Educación Infantil. Apasionada por la docencia, el arte de enseñar y el de aprender cada día. Superarse y ser feliz.