Curso pastelería y repostería

Por qué estudiar pastelería y repostería

Francesc Olalla

14-01-2021

Estamos en una sociedad extremadamente competitiva en la que cada vez se precisan más profesionales y, los que ya lo son, precisan de constantes reciclajes y nueva formación. Este nivel de profesionalidad sólo se puede garantizar a través de unos estudios ya sean oficiales y, por lo tanto, reglados por ley, o ya sean impartidos en centros de estudio con personal especializado. 

El mundo de la cocina y la gastronomía, en general, no está al margen de esta necesidad y por lo tanto, lo primero que debe hacer cualquiera que quiera dedicarse, es formarse en función del nivel al que pretenda llegar, ya sea como hobby, ya sea con pretensiones profesionales: encontraremos cursos adecuados a nuestro interés.

¿Qué es la pastelería y la repostería?

Hoy en día utilizamos estos términos para referirnos a lo mismo: pastelería y repostería se usan como sinónimos, cuando en realidad tienen un origen bastante diferente. El término repostero es mucho más antiguo que el de pastelero. En las casas de los nobles y del clero, el repostero era la persona encargada de almacenar y guardar unos determinados alimentos y algunas piezas de la cubertería y la vajilla y que en determinados momentos producía algunas elaboraciones dulces. Por su parte, el cargo de pastelero empezó a usarse a mediados del siglo XV, y se creó en las grandes cocinas para designar a la persona que elaboraba los postres y los dulces.

En la actualidad, el pastelero es el profesional que elabora productos de forma profesional utilizando técnicas y enseres modernos elaborando recetas sofisticadas, mientras que el repostero es el que se dedica a la elaboración de dulces tradicionales de una forma artesanal sin el uso de maquinaria especializada ni aditivos industriales.

Una vez que ya hemos definido los conceptos que nos ocupan, vamos a ver qué motivos nos pueden llevar a dedicarnos a estudiar y formarnos en esta profesión.

  • Creatividad

Esta profesión permite desarrollar la imaginación y la creatividad hasta fines insospechados. El prestigioso maestro pastelero Paco Torreblanca ha dicho en más de una ocasión que se trata de un “arte efímero”. 

  • Universalidad

Al igual que la cocina, estamos ante una disciplina que desde hace unas décadas está en auge en todo el mundo, gozando de un gran prestigio. Podemos decir que, si bien nuestro país está en la vanguardia de la cocina mundial, en cuanto a la pastelería todavía nos queda mucho recorrido respecto a otros países, por lo que si nos dedicamos a esta profesión, tenemos un abanico de posibilidades inmenso, pudiendo viajar y visitar infinidad de países donde poder trabajar y aprender nuevas técnicas.  

  • Salidas profesionales

Se puede afirmar que, en estos momentos, el índice de desempleados con estudios de pastelería y repostería es prácticamente nulo, es más, hay falta de profesionales en el sector, teniendo que recurrir, muchas veces a personal poco cualificado o sin formación para poder atender la demanda. Un pastelero o un repostero podrá ejercer su profesión en una gran cocina, en un hotel o en un servicio de catering, sin olvidarnos de la posibilidad de montar un obrador propio dedicado a la venta de las elaboraciones. Todas estas actividades son compatibles con la docencia y la gestión y asesoramiento en la materia en centros habilitados.

  • Autosatisfacción

Pocas actividades pueden conseguir el nivel de satisfacción que conseguimos cuando realizamos un buen trabajo. Gracias a la mezcla de técnica, buenos productos, experiencia y la curiosidad de probar e innovar, obtendremos verdaderas obras de arte que despertarán todos los sentidos. Esta satisfacción del trabajo bien hecho y reconocido por los destinatarios de nuestras elaboraciones harán que cada día estemos más motivados para continuar aprendiendo y descubriendo nuevas posibilidades.

Sea como fuere, tanto el pastelero como el repostero se dedican a un oficio que debe estar cimentado en la vocación, ya que se trata de una profesión muy dura que requiere grandes sacrificios porque gran parte de la jornada se realiza de madrugada de manera que a la hora de la apertura de los obradores, las elaboraciones ya se encuentren a disposición del cliente y las jornadas de trabajo son maratonianas. Este sacrificio y esfuerzo se compensa con la satisfacción de la realización de verdaderas obras de arte, efímeras, pero de una belleza extraordinaria y de un gusto inolvidable. El gran requisito, totalmente indispensable para poder dedicarse a la pastelería y la repostería es la pasión: si a alguien no le apasiona esta actividad, que no se dedique, ya que no disfrutará y, por lo tanto, tampoco llegará a ser un buen profesional. 

Con estas breves pinceladas sobre la profesión, ¿no hemos conseguido despertar tu curiosidad sobre la misma…?

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Francesc Olalla

Técnico Superior en Restauración con estudios cursados en la Escuela de Hostelería de Sitges, Joan Ramón Benaprés. Es especialista en restauración de colectividades, habiendo trabajado, entre otras, en dos de las más importantes multinacionales del sector. En Serunión como gerente de restaurante en un complejo de oficinas de Sant Cugat y en Compass Group como director de la cocina central de Madrid, ofreciendo un servicio de más de 8.000 comidas diarias. Actualmente, centra su actividad de restauración en el mundo de la docencia.

Curso Técnico en Pastelería y Repostería

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