¿Protegemos demasiado al bebé de los microbios?

CEAC Blog

26-08-2013

Un curioso estudio realizado en la Universidad Göteborg en Suecia en 184 niños, desde recién nacidos hasta los tres años de edad, ha llegado a la conclusión que la protección excesiva que tienen frente a los microbios del ambiente puede ser contraproducente para su salud.

Se observa que, en países desarrollados, las enfermedades alérgicas como el asma, eczemas o intolerancias alimentarias en los niños han aumentado de forma significativa en los últimos años y lo han relacionado estrechamente con la excesiva higiene y protección del bebé frente a los microbios.

El estudio citado concluye que el simple gesto que algunos padres realizan limpiando el chupete del bebé con su propia saliva, no es antihigiénico, si no todo lo contrario, el contacto directo con los microbios de la saliva de los progenitores permite al niño que su sistema inmunitario reciba los estímulos necesarios para que vaya madurando correctamente y así, más adelante, podrá reaccionar de forma adecuada frente a los gérmenes. Si el bebé crece en un ambiente con una excesiva higiene se crea una burbuja artificial, con lo que esta madurez de su sistema inmunitario no se produce de forma normal y pueden aparecer respuestas exageradas de su sistema inmunitario que son la explicación a las alergias, asma y otras alteraciones inmunitarias tan frecuentes en los niños de países desarrollados.

Por tanto, se ha de procurar una buena higiene del bebé y los niños, pero sin exagerar las precauciones, esto permite que mientras crecen también se fortalezca su sistema inmunitario y pueda funcionar correctamente ante el contacto con distintos microorganismos y antígenos.

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