Psicología infantil y juvenil: los cambios en la pubertad

Psicología infantil y juvenil: los cambios en la pubertad

Nancy López Lago

10-05-2016

Ese niño dulce que te miraba con adoración ahora te pone mala cara a todo. Ese niño que jugaba todo el rato a coches contigo ahora se encierra en su habitación y no quiere saber nada de ti. ¿Qué ha pasado?

La llegada de la adolescencia implica toda una serie de cambios, físicos, psíquicos y psicosociales que inevitablemente generan inquietudes y dudas en quien los sufre. Desde el punto de vista de la psicología infantil, todos estos cambios se suceden, en la mayoría de los casos, de forma natural. En algunas ocasiones, no obstante, existen ciertos factores de riesgo que pueden dificultar la transición entre la infancia y la adolescencia. Veamos qué cambios se dan en la pubertad y qué podemos hacer para anticiparnos a las situaciones problemáticas.

Cambios físicos

Se trata de los cambios más visibles a simple vista. El cuerpo de niño pasa a ser el de un adulto y en ocasiones estos cambios corporales no van a la par con la madurez emocional necesaria para el buen desarrollo psíquico y afectivo. Por otro lado, muchas veces los cambios físicos están ligados a las presiones del grupo y a los estándares culturales de belleza, generando baja autoestima.

¿Qué podemos hacer?

  1. Trabajar la autoestima corporal.
  2. Enseñar a ser críticos con los mensajes que nos envía la sociedad y los medios de comunicación.

Cambios en el pensamiento

El pensamiento infantil es lineal y se basa en las experiencias directas que le suceden. En el momento en el que el niño inicia la pubertad, su pensamiento se vuelve mucho más complejo y busca encontrar sentido a todos los aspectos de su experiencia concreta. El pensamiento auto-reflexivo se vuelve más profundo y buscan entenderse a sí mismos y a los demás, no sólo a nivel de conductas, sino también a nivel emocional.  Además se cuestionan aspectos como la justicia, la moralidad, la amistad, el amor, la sociedad, etc.

Evidentemente, este cambio en el pensamiento ocasiona sentimientos de confusión y dudas, de inseguridad en relación a uno mismo y al entorno, lo cual es normal y forma parte de un proceso de cambio saludable.  No obstante, una sensación de inquietud extrema, la aparición de trastornos de ansiedad o aparición de conductas agresivas nos pueden indicar que hay algo que no se está gestionando bien a nivel cognitivo y emocional y que sería importante analizar.

 ¿Cómo podemos facilitar el proceso de cambio, desde el punto de vista de la psicología infantil?

  1. Trabajando las emociones y el autoconomiento
  2. Invitando a la reflexión con juegos sencillos
  3. Proponiendo la búsqueda de soluciones creativas a los problemas del día a día
  4. Fomentando la autonomía del niño y favoreciendo la autoestima

Cambios en la vida social

Para el niño, el principal agente socializador son los padres. Todas sus experiencias, aprendizajes y afectividad giran en torno a sus progenitores.

Al empezar la adolescencia el niño debe empezar a construir un nuevo mundo social, en el que los padres ya no son la única referencia, sino que también forman parte de ella un nuevo grupo socializar, los iguales.

Esta etapa es una etapa de conflictos, ya que no sólo los niños deben gestionar estos cambios de tipo social, sino que también los padres tienen que saber adaptarse a su nuevo rol de agente socializador y afectivo y aceptar que ahora los amigos van a ocupar un lugar muy importante en la vida de sus hijos.

Gracias a los grupos de amigos, el adolescente forma una imagen de sí mismo, una identidad personal y social, le permite asumir roles y afrontarse a situaciones diferentes en las que tendrá que decidir entre lo que se debe y no se debe hacer.

¿Qué se puede hacer para evitar la aparición de conflictos en la adolescencia?

Nada, los conflictos van a formar parte de lo que se conoce como el proceso saludable de reafirmación de la identidad. El niño necesita separarse de sus padres a nivel afectivo para poder tomar consciencia y aprender quién es él. Este proceso para por intentar reafirmar sus ideas, creencias, gustos, etc lo cual lleva inevitablemente a conflictos familiares.

¿Entonces, no hay nada que podamos hacer?

¡Sí! Haciendo un buen trabajo previo a la pubertad dotaremos al niño de herramientas que podrá usar una vez llegue el momento, haciéndole más fácil este proceso. Por ejemplo:

  1. Trabajando mucho la autonomía y la autoestima. No sólo a través de refuerzos positivos cuando hace las cosas bien, sino dándole la oportunidad de tomar sus propias decisiones y equivocarse.  Confiando en sus capacidades.
  2. Enseñándole que las acciones tienen consecuencias y que es necesario asumirlas. Aprendiendo así de los errores cometidos
  3. Dedicando tiempo a escuchar sus opiniones, sentimientos, inquietudes y mostrando empatía hacia lo que nos explica.

Evidentemente, las propuestas hechas son sólo una pequeña parte de lo que se puede trabajar, pero son un inicio. Lo importante es no desesperar y ser conscientes de que se trata de un proceso normal y necesario para que el niño pueda pasar de infante a adulto.

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Nancy López Lago

Psicóloga especialista en Terapia Breve Estratégica y Técnica en Educación Infantil. Apasionada por la docencia, el arte de enseñar y el de aprender cada día. Superarse y ser feliz.