¿Qué es el síndrome de Asperger y cómo tratarlo en el aula de educación infantil?

¿Qué es el síndrome de Asperger y cómo tratarlo en el aula de educación infantil?

Nancy López Lago

30-01-2018

“A medida que transcurría su segundo año de vida, comencé a sentir que alguien me había cortado el hilo telefónico que antes me había comunicado con mi hijo. Llamaba una y otra vez pero era como si no tuviera línea. Cada vez me era más difícil lograr la relación de persona a persona que antes había tenido cuando el niño era más pequeño”. Esta reflexión la he extraído del libro “El niño pequeño con autismo” de Angel Riviére y Juan Martos y nos ayuda a imaginarnos un poco en qué consiste el síndrome.

¿Qué es el síndrome de Asperger? ¿Cómo lo reconocemos?

Desde 2013 se considera que el síndrome de Asperger forma parte de los “trastornos de espectro autista” (TEA). Es decir, se trata de un tipo de Autismo.

Muchos de los aspectos que podemos observar en niños con TEA son comunes, pero hay características propias que nos hacen diferenciar a los niños Asperger del resto. Os detallo un listado de aspectos a observar:

  • Una de las principales características es que en el Asperger la inteligencia y el desarrollo cognitivo son normales e incluso, en algunos casos, superiores a la norma.

  • No obstante, a nivel emocional, son niños con incapacidad para mostrar empatía por los demás mostrando una “ceguera emocional” típica de este síndrome. Se caracterizan por ser sinceros y directos aunque incomoden a los demás.

  • A nivel verbal poseen un amplio vocabulario y tienen la capacidad desarrollada, aunque en ocasiones muestran patrones de habla extraños. Su habla se caracteriza por ser “literal”, sin dobles sentidos o ironías.

  • A nivel no verbal es dónde hay mayor afectación ya que muestran pocas expresiones faciales, mantienen poco contacto ocular con la persona a la que se dirigen, la postura corporal no es adecuada a la interacción social y hay una ausencia de gestos reguladores de la interacción social como puede ser asentir, negar, usar términos como “ajá”, “entiendo”, etc. No son capaces de comprender la comunicación gestual (no verbal) en los demás, ni usarla correctamente en sus interacciones sociales.

  • En muchas ocasiones muestran obsesiones o temas que despiertan un gran interés y son capaces de hablar de forma extensa de ellos, sin reparar en las reacciones o sentimientos de los oyentes.

  • Pueden mostrar una alta sensibilidad a ciertos estímulos sensoriales. Por ejemplo, les puede molestar de forma excesiva un destello de luz que para el resto pasa desapercibido o algún sonido.

  • Pueden mostrar retraso en la motricidad, estereotipias, y presentar dificultad para prestar atención.

¿Cómo tratar el síndrome de Asperger en el aula de infantil?

Antes de nada, debemos ser conscientes de que no todos los niños con Asperger muestran los mismos síntomas, ni en la misma intensidad. Las manifestaciones pueden ser muy variables de un niño a otro. Además, muchas veces los TEA coexisten con otros síntomas o patologías, con lo que el tratamiento u enfoque a desarrollar en el aula tiene que elaborarse de forma totalmente personalizada.

Dicho esto, como educadores si que hay una serie de estrategias que nos pueden ayudar en el aula. Os propongo un decálogo:

  1. Empleo de apoyos visuales en cualquier proceso de enseñanza. Los niños con Asperger procesan mejor la información visual y les permite anticipar lo que va a pasar a continuación. Podemos hacer uso de listas, horarios o pictogramas en el aula.

  2. Crear un clima tranquilo en el aula, que sea estable y predecible. Evitar cambios inesperados.  A los niños de 0 a 6 les crea cierta inseguridad no poder predecir lo que pasará a continuación. Los horarios de infantil suelen ser muy predecibles y siempre siguiendo unas rutinas pautadas. De esta manera los niños se sienten seguros y saben qué es lo que va a suceder a continuación.  Los niños con Asperger muestran esta necesidad de forma más acentuada y es muy importante que si se va a producir alguna novedad en el aula ese día se le explique de forma anticipada.

  3. Enseñar de manera explícita habilidades sociales que por lo general no suelen requerir una enseñanza formal. Por ejemplo, enseñarles a diferenciar los estados emocionales y cómo estos se relacionan con conductas y gestos específicos en las personas. Por ejemplo, con pictogramas podemos enseñarles cuales suelen ser las manifestaciones de afecto y cómo representarlas él y a quien.

  4. Utilizar su tema de interés en la medida de lo posible. La idea es convertir aquello que le llama tanto la atención en nuestro aliado para asegurarnos de que participa o nos hace caso en determinadas tareas.

  5. Vigilar nuestro lenguaje y utilizar frases cortas y sencillas para dirigirnos al niño. Es decir, si necesitamos que realice alguna acción concreta debemos dar las órdenes de forma breve y clara.  Además es importante que evitemos ironías o dobles sentidos y si lo hacemos tenemos que asegurarnos de que lo ha entendido.

  6. Reducir la carga de tareas que impliquen motricidad fina. No hay que eliminarlas pero si reducir su uso ya que  les es especialmente costoso.

  7. Organizar actividades y juegos en pareja. Podemos proponer juegos de mesa sencillos y/o actividades de tipo cooperativas en las que los niños con Asperger tengan que tener en cuenta a sólo un compañero y les resulte más sencillo.

  8. Substituir estereotipias (movimientos repetitivos) muy visibles por otras más discretas, por ejemplo,  o negociar los momentos del día en los que puede dar rienda suelta a sus movimientos con libertad.

  9. Evitar los aprendizajes por ensayo-error ya que son niños con un alto nivel de perfeccionismo pero un bajo nivel de tolerancia a la frustración. Es mejor evitar situaciones en las que pueden “fallar” y en cambio, ayudar al niño a que vaya consiguiendo poco a poco pequeños éxitos.

  10. Evitar en la medida de lo posible la crítica y el castigo. Es decir, substituir el refuerzo negativo por el refuerzo positivo, el alago y el premio.

La integración consiste en respetar a cada niño con sus diferencias, con sus peculiaridades, sus virtudes y sus defectos. Evidentemente, tener un niño con Asperger en el aula puede suponer un reto, y para poder hacer un trabajo real de inclusión deberemos conocer muy bien en qué consiste el síndrome y también conocer muy bien al niño. ¡Espero que este decálogo os sirva de ayuda! 

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Nancy López Lago

Psicóloga especialista en Terapia Breve Estratégica y Técnica en Educación Infantil. Apasionada por la docencia, el arte de enseñar y el de aprender cada día. Superarse y ser feliz.