¿Qué es la anemia y cómo tratarla?

¿Qué es la anemia y cómo tratarla?

Noemí Ojeda

27-06-2016

Según la Clínica de la Universidad de Navarra, la anemia se define como “una disminución en el número de glóbulos rojos (o hematíes) en la sangre, o en los niveles de hemoglobina respecto a los valores normales para la población adulta”.

Acertadamente, podríamos considerarla una concentración baja de los niveles de hemoglobina en la sangre. No supone una enfermedad como tal, sino un signo que puede estar originado por múltiples causas patológicas.

El tipo de anemia más frecuente y conocido por todos es la anemia ferropénica, la deficiencia de hierro dentro del glóbulo rojo, conocido como ferritina. Sus causas son miltiples, puede estar producido por afecciones gastrointestinales o, en el caso de las mujeres, por menstruaciones abundantes, sin suponer esta la única causa de padecimiento de la anemia. En efecto, una de las causas más frecuentes de anemia es el mal estado nutricional.

La hemoglobina es una molécula que se encuentra en el interior de los glóbulos rojos de la sangre y sirve para transportar el oxígeno hasta los tejidos. Por ello cuando existe anemia severa, los tejidos y órganos del organismo no reciben suficiente oxígeno, la persona se siente cansada, su pulso está acelerado, tolera mal el esfuerzo y tiene sensación de falta de aire.

Los glóbulos rojos, también conocidos como hematíes o eritrocitos, se encargan del transporte de las moléculas de oxígeno procedentes de los pulmones tras la respiración, a la sangre, y su consiguiente  liberación en los distintos tejidos. El oxígeno se transporta en el interior del hematíe unido a la hemoglobina.

Los valores considerados normales de eritrocitos en adultos es de: 

  • Mujeres: 4 - 5 x 106/mL (mililitro) de sangre

  • Hombres: 4,5 - 5,5 x 106/mL (mililitro) de sangre

El exceso de hematíes se denomina policitemia, y su déficit, es conocido como anemia.

Síntomas de la anemia

La anemia como tal, puede ser la manifestación de una enfermedad hematológica, causa raramente dada, o una manifestación secundaria a muchas otras enfermedades, causa mucho más frecuente.

Generalmente es una enfermedad asintomática, pero puede manifestar síntomas y signos relacionados con su intensidad y gravedad, que pueden estar influenciados por factores como la edad o el estado nutricional como detonante o agravante de la anemia.

Los síntomas más frecuentes son debilidad o astenia, palpitaciones y cansancio. En casos muy extremos pueden aparecer síntomas cardiovasculares como taquicardia, disnea de esfuerzo, o desmayos. Y en algunas ocasiones incluso, se producen cambios de carácter que se manifiestan como irritabilidad, desinterés, tristeza y abatimiento.

El mayor riesgo del padecimiento de anemia es que se convierta en un estado crónico o recurrente. Esto, provoca que no se recupere del todo el estado normal y se pueda caer en otras patologías derivadas de la misma.

Para tratar la anemia han de analizarse todos los condicionantes que puedan estar dando lugar a que se produzca este estado de déficit, por ello, el primer paso es la realización de un estudio de la persona y una valoración de las causas que pueden dar lugar a su aparición y/o mantenimiento crónico.

Tipos de anemia

Se recomienda la visita a un médico para que valore la posibilidad de realizar un análisis sanguíneo. Una vez obtenido este, habrá de valorarse el tipo de anemia.

  • Ferropénica, este es el tipo más común y se produce como consecuencia de un déficit de los niveles de hierro en el organismo.

  • Por déficit de vitamina B12, vitamina desempeña un papel importante en la producción de glóbulos rojos.

  • Perniciosa, el estómago no produce en cantidad suficiente la proteína que favorece la absorción de la vitamina B12.

  • Drepanocítica, enfermedad de carácter hereditario que se caracteriza por la alteración de la hemoglobina al cambiar la forma de los glóbulos rojos, lo que reduce la cantidad de oxígeno que estos son capaces de transportar hasta los tejidos.

  • Hemolítica, rara enfermedad donde el propio sistema inmunitario es el que destruye los glóbulos rojos.

  • Idiopática, no se conoce la causa, pero se conoce que las células madres encargadas de la producción de las células sanguíneas en la médula ósea sean destruidas.

  • Talasemia, defecto en el gen que controla la producción de los dos componentes de la hemoglobina, las globinas alfa y beta.

Para cada uno de estos diferentes casos el médico establecerá un tratamiento y seguimiento diferente, proporcionando siempre unas pautas alimentarias acordes para favorecer cualquiera de los tratamientos establecidos.

Las pautas alimentarias se basan en el consumo de zumo de naranja natural en ayunas para ayudar a la absorción de hierro, fomento de una alimentación rica en carnes rojas, pescado azul y huevo, vísceras, marisco, remolacha y verduras de color intenso, tratando de evitar alimentos ricos en calcio y fósforo por la competencia de estos minerales con el hierro.

Una alimentación equilibrada, un correcto descanso, evitar el consumo de alcohol y tabaco y los hábitos de vida saludables son, en conjunto, buenos coadyuvantes para el tratamiento de la anemia igualmente, que deben tenerse presente tanto en su tratamiento como en la prevención de la misma.

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Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."