¿Qué es la disbiosis?

¿Qué es la disbiosis?

Noemí Ojeda

18-10-2017

La nutrición de nuestro organismo depende del trabajo que realizamos con los alimentos desde que entran en contacto con la boca. No es absolutamente competencia de la calidad de los alimentos, sino también del cómo realizamos la digestión de ellos.

Tras la digestión, el proceso de absorción de los nutrientes provenientes de los alimentos tiene lugar básicamente en el intestino delgado. En las distintas partes de este tubo digestivo es donde conocemos que se absorbe la mayor parte del agua, los azúcares, las vitaminas y los minerales, además de los aminoácidos provenientes de las proteínas, los azúcares y los ácidos grasos libres provenientes de las grasas más complejas ya hidrolizadas. Este proceso se produce a consecuencia del trabajo de digestión de las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas, respectivamente; y de vital importancia para que absorbamos todos los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento de las tareas orgánicas.

Procesos de alteración de la flora intestinal como la disbiosis son causantes de malestar recurrente que puede ser confundido con otras patologías más comunes y graves como intolerancias o alergias alimentarias, o síndromes de malabsorción.

Nos preocupa tanto al etiología como el tratamiento a aplicar para evitar y/o tratar los casos en los que se producen episodios de disbiosis para procurar un estado óptimo en las funciones digestivas, absortivas y en la utilización de los nutrientes tomados de la alimentación diaria.

Etimológicamente…

La disbiosis intestinal es un desequilibrio cualitativo y cuantitativo de la flora intestinal compuesta por microorganismos. Nuestra flora intestinal está compuesta principalmente por bacterias beneficiosas para nuestro organismo, que, al perder el equilibrio en el que se encuentran, pueden llegar a ser causantes de alteraciones en las funciones intestinales y a causar malestar. Tanto si se produce un desequilibrio en el tipo de bacterias presente, como en el número, incremento o disminución de ellas, se produce esta alteración, cada vez más conocida, que, pese a no acarrear consecuencias fatales ni la instauración de un tratamiento agresivo, puede resultar muy molesta y reducir o perjudicar la absorción de algunos nutrientes esenciales.

Las bacterias de nuestra flora intestinal mantienen una actividad metabólica y su distribución se reparte a lo largo del intestino, tanto delgado como grueso, estando más presentes en el último tramo de éste. Son bacterias que nos ayudan con procesos como la digestión de la lactosa a partir de una enzima llamada “lactasa”. La disfunción de dicha digestión puede causar grandes concentraciones de hidrógeno gas que se acumula en forma de flatulencias y resulta muy molesto.

Causas y efectos:

Este desequilibrio puede estar provocado por diversas causas. Una de las causas más frecuentes es el efecto de ciertos medicamentos como los antibióticos debido al efecto que éstos tienen sobre la flora intestinal, haciéndola desaparecer en gran medida. Si su reposición no se da correctamente, puede detonarse un desequilibrio conocido como disbiosis.

También factores como el estrés y algunas características de nuestra alimentación que podemos englobar como factores dietéticos, pueden afectar negativamente a la aparición de la disbiosis. Uno de los principales motivos alimentarios es el exceso de proteína en la dieta, especialmente en el caso del exceso de proteína animal, así como un exceso de azúcares simples. Éstos, son factores que siguen un patrón de alimentación muy asociados a las dietas occidentales, factor que, entre otros, determina la importancia de des occidentalizar la alimentación y acercarla más a las costumbres mediterráneas.

Los cambios en la concentración de las distintas bacterias intestinales podrían contribuir al desarrollo o empeoramiento de muchos trastornos o enfermedades crónicas y degenerativas; desde la hinchazón abdominal y el estreñimiento crónico hasta la enfermedad inflamatoria intestinal (síndrome de colon irritable) e incluso migrañas y enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide.

Recuperación:

Se conoce que algunos micronutrientes como la vitamina C o el beta-caroteno (pro vitamina A) intervienen beneficiosamente en los procesos de digestión y absorción de los nutrientes en el intestino por su protección de las mucosas y su actividad anti oxidante. Al igual, los ácidos grasos omega 3, con presencia natural en los pescados azules, y los ácidos grasos omega 6, abundantes en frutos secos y aceites de semillas, son nutrientes con acción antiinflamatoria, especialmente interesante en caso de enfermedad inflamatoria intestinal.

Los distintos tipos de fibra, presente tanto en cereales integrales como en legumbres, hortalizas, frutas y frutos secos, sirve de abono para la flora intestinal, lo cual favorece el crecimiento selectivo de las bacterias intestinales beneficiosas, evitando que estas mermen en detrimento de las bacterias negativas para nuestro organismo.

Por otro lado, numerosas investigaciones coinciden en señalar que son las dietas altas en proteína animal las que tienen un mayor efecto en la alteración de la flora intestinal potenciando episodios de disbiosis. Es por ello que es importante cuidar que el aporte proteico diario no supere los 100g al día, ya que puede alcanzar de este modo una cantidad difícil de digerir que salte al intestino íntegra y sea fermentada por las bacterias que allí habitan, creando compuestos nitrogenados con una alta capacidad oxidativa, por tanto, negativa para la salud.

En resumen, es fundamental un consumo de alimentos ricos tanto en probióticos como en prebióticos para crear un sustrato intestinal favorable para que crezca una microflora sana y selectiva capaz de beneficiar y no perjudicarnos con el simple hecho de su presencia en la luz final del tubo digestivo.

Curso relacionado: FP de Grado Superior de Técnico Superior en Dietética

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Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."