¿Qué son los probióticos y los prebióticos?

¿Qué son los probióticos y los prebióticos?

Noemí Ojeda

21-11-2016

Existe mucha controversia entre lo que resulta beneficioso para la salud y los posibles efectos adversos que a su vez, estos beneficios pueden causarnos. Los alimentos probióticos y los prebióticos sufren este cuestionamiento de forma directa.

El amor, la práctica de ejercicio físico, el descanso o el sol, junto con un gran conjunto de alimentos catalogados como saludables, son los principales promotores de nuestra salud, pero, ¿cómo es posible medir este efecto de forma tangible en nuestro organismo?. En realidad es imposible realizar una medición de forma exacta, por lo que hemos de atender a estudios científicos que nos acerquen la información más certera de que nuestra salud puede verse mejorada gracias al consumo, en el caso que nos ocupa, de determinados alimentos con propiedades beneficiosas para la salud.

Una de las principales preguntas para comenzar a tratar este tema es ¿qué son los probióticos y qué son los prebióticos?

Los probióticos son un tipo de alimentos que contienen microorganismos vivos en su composición capaces de desarrollar una función relacionada con un beneficio para nuestro organismo, principalmente actúan en el intestino (delgado y grueso). Entre sus funciones se incluye el mantener el equilibrio de la microbiota intestinal -también llamada flora intestinal- del organismo que los hospeda en su intestino, y potenciar a través de sus acciones el sistema inmune de dicho individuo. Capaces de atravesar el aparato digestivo, pueden encontrarse vivos en los excrementos del individuo que los aloja, pero la mayoría de ellos se adhieren a la mucosa intestinal para realizar desde ahí las funciones que le confieren beneficios en la salud al organismo hospedador. Por regla general no son patógenos, salvo en los casos en los que se adhieran a mucosas intestinales de individuos inmunodeprimidos, o se alojen en una cantidad descontrolada y peligrosa para la salud, pudiendo llegar a convertirse, en este caso, en una infección para el hospedador.

Son alimentos probióticos los yogures, por su contenido en bacterias que digieren la leche, el kéfir, chucrut, kimchi y otros productos lácteos, animales o procedentes de bebidas vegetales, que hayan sido fermentados por microorganismos con reconocidos efectos positivos sobre la salud. Están regulados por la OMS, pero,a  pesar de que son considerados microorganismos seguros para la salud, en algunos casos pueden causar interacciones microorganismo-huésped provocando efectos secundarios adversos.

Por otro lado, los prebióticos son conocidos como los “promotores de vida”, lo contrario a los antibióticos. Están catalogados también como alimentos funcionales y se definen como "ingredientes no digeribles que benefician al organismo, mediante el crecimiento y/o actividad de varias bacterias en el colon, mejorando la salud”. Este tipo de característica, conlleva que este tipo de actividad no pueda ser desarrollada por el propio organismo humano, hecho que le confiere estas propiedades especiales.

A diferencia de los probióticos, los prebióticos son, por regla general, carbohidratos no digestibles por el sistema digestivo humano. Un ejemplo de estos son los fructooligosacáridos. Dichos alimentos estimulan el crecimiento y la actividad de bacterias beneficiosas para la flora intestinal (probióticos, siendo las más conocidas las bifidobacterias y lactobacilos).

Entre los prebióticos se encuentran la fibra alimenticia, los fructooligosacáridos y la inulina, siendo todos estos compuesto originados por la combinación de monómeros -los azúcares más pequeños presentes en los carbohidratos- como la glucosa, la lactosa, fructosa y la galactosa. La lactulosa es también una sustancia prebiótica.

Aunque generalmente estos prebióticos suelen formar parte de la composición propia de cada alimento, la tecnología alimentaria ha conseguido añadirlos también a los mismos mejorando sus propiedades y atribuyéndoles la característica de ser alimentos funcionales, tal y como si formasen parte intrínseca de su composición. La mayoría de los beneficios que se obtienen del consumo de estos alimentos con propiedades funcionales se producen cuando se da el consumo de probióticos (microorganismo) y prebióticos (combustible para la vida de los microorganismos).

En el caso del ser humano, el lumen, o luz del tubo del intestino, está cubierto de más de 400 especies bacterianas que se depositan formando la flora intestinal. Esta flora ha de recibir nuevas especies bacterianas (probióticos) que refuercen el trabajo de digestión del bolo alimenticio, además de proteger al organismo de patógenos. De este modo, uno de los beneficios atribuidos es el impedir el crecimiento y desarrollo de enfermedades. También se encargan de controlar la proliferación y diferenciación de las células epiteliales del colon, por lo que puede atribuírseles una función de prevención frente al cáncer. Participan en el metabolismo posterior a la digestión, como la producción de vitaminas y participación en la absorción de vitaminas y minerales.

El mantenimiento de una dieta sana y equilibrada es una inversión para ganar en salud, tanto por los nutrientes básicos con sus propiedades conocidas, como por los pequeños elementos  como son los probióticos y precióticos que conforman una garantía de calidad en el estado óptimo de nuestro organismo. 

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Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."