Rayos X en Odontología

CEAC Blog

15-04-2015

Una radiografía es la producción de una imagen fotográfica de una zona del cuerpo mediante el uso de rayos X que pasan a través de los tejidos duros y blando llegando hasta la película formando una imagen,  en odontología se utilizan para tener información de los tejidos profundos que no son visibles a simple vista.

Su descubrimiento, como muchos otros avances de la ciencia se produjo de manera casual, en 1895 Wilhelm Conrad Roentgen, le puso el nombre de Rayos X, porque no tenía idea de la naturaleza exacta de lo que descubrió y la primera radiografía de la historia fue la mano de su esposa.

En 1896 se realiza la primera radiografía dental, la cual demoraba mucho tiempo, unos 23 minutos en producirse la imagen, como se observó que este tipo de rayos afectaban las células del cuerpo, se comenzó a trabajar en reducir al máximo el tiempo y reducir la cantidad de radiación producida para realizar una placa dental, como las que se utilizan hoy en día.

La cantidad de rayos X utilizados en la mayoría de los procedimientos diagnósticos es tan mínima, que el riesgo de hacer daño es extremadamente bajo, asumiendo este mínimo riesgo se consigue información que puede ser vital para el diagnóstico de dientes rotos, fracturas de huesos, caries, abscesos y enfermedades en la boca que a simple vista pueden pasar por alto, pudiendo poner en riesgo la salud, y en algunos casos, la vida del paciente.

Dado que los rayos X para uso dental sólo apuntan a los puntos específicos en la boca y no todo el cuerpo, la cantidad de radiación de estos rayos es muy baja y la radiación no suele llegar a otras zonas del cuerpo.

Se necesitarían aproximadamente 2.000 radiografías dentales para producir suficiente radiación como para llegar a otras zonas del cuerpo y causar daños.

Ahora con las radiografías digitales y aparatología actual, se ha reducido al máximo la emisión de radiación no deseada, evitándose así cualquier efecto adverso, por el uso de esta ayuda diagnostica utilizada a diario en todos los centros médicos y odontológicos.

Las radiografías dentales son seguras y es casi imposible alcanzar dosis que lleguen a ser perjudiciales, para los pacientes como para los profesionales que están en contacto diario, ya que se disponen medios como paredes revestidas de plomo, chalecos plomados para no irradiarse de manera innecesaria.

En el caso de las mujeres que esté embarazada o sospeche de estarlo, debe informar al grupo profesional para tener en cuenta las medidas pertinentes, aunque la cantidad de radiación de una radiografía no es suficiente para dañar el feto, se intenta evitar a toda costa la exposición a radiaciones hasta el nacimiento del bebe.

En conclusión las radiografías son necesarias para un diagnóstico correcto y para la revisión de tratamientos ya realizados, son seguros y sus efectos adversos están reducidos al mínimo, por lo que no debemos asustarnos en el momento que el odontólogo decida ser necesario realizar una exploración radiográfica.

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