Recuperar hábitos escolares después de las vacaciones

Recuperar hábitos escolares después de las vacaciones

Nancy López Lago

08-01-2019

Cómo recuperar los hábitos escolares después de las vacaciones de Navidad

Lo primero de todo es decir que no existe una fórmula mágica y que lo mejor que podemos hacer es armarnos de paciencia, ser flexibles con nosotros mismos y con los niños y no pretender volver a la rutina de un día para otro.  Los hábitos escolares, como bien dice su nombre, son un hábito.

Por hábito entendemos una conducta que se repite con regularidad, que se ha aprendido y que se realiza de forma automática.  

Veamos pues ¿cómo recuperar los hábitos escolares?:

  1. Anticiparnos. Normalizando horarios un par de días antes de empezar el colegio. Si queremos facilitar al máximo este tránsito a los niños, lo mejor que podemos hacer como padres es anticiparnos y procurar, unos días antes, normalizar los horarios de comidas, sueño y vigilia. No se trata de ser estrictos necesariamente, pero si de volver a unos horarios más razonables, asegurándonos que los niños duermen el mínimo de horas que necesitan y que los horarios de las comidas son similares a los escolares. De esta manera, cuando el niño comience el colegio de nuevo no se encontrará con un cambio tan drástico y su proceso de adaptación será más llevadero.

  1. Dar ejemplo. Como he dicho en múltiples ocasiones, en otras entradas, los niños aprenden observando. Da igual que les digamos “venga, a comer ya” si nosotros no nos sentamos a la mesa con ellos y nos ven “pululando” por casa. Siempre me ha gustado mucho una frase de María Montessori que dice “no te preocupes si tus hijos no te escuchan, te están observando”. En resumen, si queremos que los niños retomen sus hábitos escolares, lo mejor es comenzar por nosotros mismos y retomar nuestros hábitos habituales.

  2. Actitud positiva frente al colegio. Hay que evitar a toda costa frases como “vaya, se te acaba la buena vida, ahora vuelta al cole” o “que pena que ya toca volver al colegio, no?. Muchas veces familiares, amigos o nosotros mismos, no nos damos cuenta y usamos este tipo de expresiones con los niños. El mensaje que este recibe es que el colegio es algo desagradable y por lo tanto, lo que estamos haciendo, es dificultando su posterior adaptación al mismo, y que le cueste más, también, retomar sus antiguos hábitos. La actitud y motivación, frente al estudio y a la vida, lo es todo. Mejor usar frases como “qué bien que pronto volverás a vare a tus amigos”, o “nos lo hemos pasado muy bien todos juntos estos días de fiesta, pero también apetece mucho volver a hacer las cosas de antes, como ir al cole, ver a los amigos, jugar en clase, etc”. No cuesta nada cambiar nuestra manera de hablar, que en el fondo es un reflejo de nuestra forma de ver el mundo.

  3. Establecer unos horarios paulatinos, hasta recuperar la normalidad. Podemos hacernos una especie de calendario semanal y establecer un plazo de 2 semanas para recuperar los horarios habituales y un plazo de 21 días para establecer de nuevo los hábitos. Se ha demostrado que 21 días es lo que tarda nuestro cerebro en adquirir un hábito. Es decir, que aquellas conductas que repetimos de forma continua, en un plazo de 21 días, se acaban convirtiendo en hábito. Seamos conscientes de ello y usemos esta información. ¿Qué quiere decir esto? Que aunque debemos ser flexibles, procuremos mantener las conductas que queremos convertir en rutina y procuremos ser disciplinados en este aspecto. Lo ideal es ser paulatino y las dos primeras semanas ir adaptándonos progresivamente. Por ejemplo, la primera semana podemos empezar acostando a los niños más pronto que durante las vacaciones pero no tanto como habitualmente, también podemos dejarles más margen de tiempo libre y mantener alguna conducta típica de los días de fiesta para ir poco a poco volviendo a la normalidad.

  4. Asegúrate de que el niño siga disponiendo de tiempo libre,  es decir, de juego.  Nunca olvidemos que los niños son niños y necesitan disponer de tiempo libre, tanto si son vacaciones como si se encuentran en periodo escolar. El juego es fuente de aprendizaje en el niño, es un derecho de la infancia y una necesidad para el correcto desarrollo emocional, físico, intelectual y social. Invitemos a casa a amiguitos para que vengan a jugar, vayamos al parque, busquemos ratos para jugar con nuestros hijos y ratos en los que no tenga nada que hacer y se aburra para incentivar la creatividad, entre otras cosas.

¿Vosotros como os planteáis la vuelva al cole y a los hábitos escolares? ¡Toda sugerencia será bien recibida!

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Nancy López Lago

Psicóloga especialista en Terapia Breve Estratégica y Técnica en Educación Infantil. Apasionada por la docencia, el arte de enseñar y el de aprender cada día. Superarse y ser feliz.