¿Resistirse al oro y acabar con oropel?

carlosllach

11-12-2013

Bajo este enigmático título os vamos a hablar hoy de una situación que os podría suceder a vosotros y que si llegara el caso sería una buenísima noticia. Imagina que tienes una idea genial, creas tu propio negocio, la cosa funciona muy bien y de repente te encuentras que te llegan ofertas para comprar tu negocio para ser integrado dentro de un sector o marca mucho mayor y de alcance mundial. Quizás lo "fácil" sería poner la mano y aceptar el precio que te ponen que seguramente es muy superior a lo que esperas y seguro que muy superior a los recursos que necesitaste cuando la creaste.

Pero hay empresas y creadores que esto no lo ven tan claro y a veces conviene esperar el mejor momento para ser comprado o simplemente hacer oídos sordos a esas constantes llamadas telefónicas y correos electrónicos que nos repiten sin cesar que vendamos nuestro negocio. Hoy os hablamos de algunos ejemplos para que los tengáis como referencia.

 

Caso 1: Slide (aplicaciones sociales) fue vendida a Google por 228 millones de dólares pero un año después de ser comprada se clausuró el servicio. En principio salieron ganando pero... ¿y si no hubieran vendido? ¿Habrían continuado con vida tiempo después?

Caso 2: PayPal (pago en Internet). eBay fue su gran rival y de cara a no hacer mucha sangre, ésta trató de comprar a PayPal sin éxito al principio. Salieron a Bolsa y después de tener una rivalidad digna de un Real Madrid - FC Barcelona, al final aceptó la venta por 1500 millones de dólares. A día de hoy, ya sabéis que PayPal sigue en constante expansión y cada vez se usa más antes que poner nuestro número de tarjeta de crédito en el navegador de Internet.

Caso 3: cc.Mail era un gestor de e-mails y la empresa que la creó se fundó con 2.000 dólares. Al tiempo Microsoft llamó a la puerta ofreciendo 12 millones de dólares y lo rechazaron sabiendo que su producto era mejor que Windows Mail ya que funcionaba para varios sistemas operativos. Crecieron entonces en el mercado. Poco después apareció Lotus y puso 55 millones sobre la mesa. Aceptaron. Su uso se disparó. Pero en 1995 IBM compró Lotus y clausuró el programa. Ahora el que se arrepiente es Phillipe Courtot, el creador de dicha firma que creía que podían haber seguido creciendo y ya tenía la idea de que en un futuro terminaría en la nube. Pues una lástima, la verdad.

Caso 4: Yelp es una aplicación que recomienda restaurantes y otros servicios por la zona en la que vivimos. Al principio, las ofertas eran poco cuantiosas pero, como pasa en estos casos, les advertían que vendieran para no arrepentirse después y que se hundieran por la competencia. Aguantaron. Una empresa anónima pone 100 millones de dólares en la mesa. No vendieron. Luego llegó la todopoderosa Google y puso 500 millones. Comenzaron negociaciones y no se llegó a un acuerdo. En 2012 salieron a bolsa y el conjunto del valor de sus acciones sumarían unos 5.000 millones de dólares. Aquí es un caso de haber acertado.

De hecho hay más casos pero sirvan estos cuatro para que te hagas una idea. El futuro nunca se sabe y como en aquella película de Gwyneth Paltrow donde vivía dos vidas a la vez dependiendo de lo que hacía en un momento determinado, aquí nos puede pasar lo mismo: ¿vender, esperar o tirar hacia delante a pesar de todo? Este post no te va resolver la pregunta, pero al menos te dará ejemplos para que puedas pensar y estar preparado por si algún día tienes la "suerte" de que llamen a tu puerta a comprar tu negocio.

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