¿Respetamos el espacio físico/emocional de los más pequeños?

CEAC Blog

05-12-2013

¡Vamos, dale un besito al tío!

¡Venga niño/a que la abuela quiere darte un abrazo!

A todos nos resultarán familiares estas frases… si no es porque las hemos sufrido en carne propia, nos hemos sorprendido diciéndolas o bien viendo como amigos/familiares lo hacían con los más pequeños y los respectivos adultos. Simplemente queremos que nuestros hijos sean educados, cordiales y cariñosos, pero no somos conscientes del poco respeto a su espacio que estamos ejerciendo.

Nadie duda de que a nosotros, los adultos, nadie nos puede obligar a besar o abrazar a alguien si no queremos. Pues es un derecho que también merecen y deben tener los niños. Se deben respetar sus ritmos, la forma en que eligen vincularse con unos u otros (siempre bajo la atenta mirada de sus padres, pero como guía, no con exigencias). Es decir, no hablamos de estar sometidos a lo que ellos quieran, sino que hablamos de respetar su poder de decisión preguntándoles, por ejemplo, de qué forma quieren saludar (se les puede ofrecer un abanico de posibilidades como besar, abrazar, la mano…), si ahora o después, etc.

Esto es primordial para que ellos establezcan límites, preferencias, para que sean independientes e interioricen la importancia de negarse cuando una situación les parece incómoda. Si les forzamos a tener contacto físico con adultos cuando son reacios a ello, podemos estar fomentando un mensaje muy peligroso: que no tienen derecho sobre su cuerpo y que deben someterse a lo que digan los adultos sin posibilidad de cuestionarlo. Sabemos lo peligroso que puede ser esto en relación a los abusos sexuales.

No se trata de culparos ahora porque alguna vez lo hayáis hecho, sino de reflexionar sobre el respeto que tenéis hacia vuestros hijos a la hora de dejarles elegir. Y siempre es un buen momento para hacer las cosas de forma diferente.

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