Somos mente y cuerpo, aunque el sistema sanitario se empeñe en obviarlo

CEAC Blog

03-10-2013

A día de hoy, enfermedades como los trastornos cardiovasculares, diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer o enfermedades respiratorias son consideradas únicamente desde un punto de vista físico, ignorando por completo los aspectos psicológicos implicados tanto en el desarrollo como en la progresión de dichas enfermedades.

Sabemos que tanto las enfermedades crónicas como los trastornos mentales son dos de las llamadas "epidemias" de este siglo por el gran número de personas afectadas en todo el mundo. Esto ocurre tanto de forma separada como conjunta, por lo que deberían considerarse también conjuntamente.

¿Por qué?

Los factores de riesgo asociados a las enfermedades crónicas (vida sedentaria, dieta inadecuada, consumo de tabaco y/o alcohol) se exacerban si la persona presenta también un trastorno mental. Podríamos concluir que los propios trastornos mentales son un factor de riesgo más para las enfermedades crónicas.

Las personas con depresión, por ejemplo, son más propensas a abandonar o no cumplir del todo un tratamiento prescrito para una enfermedad crónica. También está demostrado que este colectivo suele tener una prevalencia mucho mayor de depresión que otras personas.

Son numerosos los estudios que muestran que un enfoque global (físico y psíquico) se traduce en un mejor pronóstico, mayor eficacia de tratamiento y  finalmente menor coste para la administración sanitaria.

Al fin y al cabo, la persona es mente y cuerpo, por lo que debería ser tratada y considerada también en su totalidad.

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