Técnicas para trabajar el sentido crítico en el aula de educación infantil

Técnicas para trabajar el sentido crítico en el aula de educación infantil

Laura López Mera

17-10-2017

La educación es el arma más poderosa que tienes para cambiar el mundo” Nelson Mandela.

El concepto “pensamiento crítico” se define como el proceso mediante el cual se usa el conocimiento y la inteligencia para llegar de forma efectiva a la postura más justificada y razonada sobre un tema. Ser capaz de hacer algo así tiene el significado intrínseco de que no se acepta la opinión de la sociedad de modo general sino que se parte de una idea propia, se conocen argumentos a favor y en contra y se toma una decisión individual respecto a lo que cada uno considere aceptable o deseable en torno a esa cuestión.

Para poder llegar a ese punto son necesarios los conocimientos generales, tales como los trabajados gracias a las competencias básicas que dicta el currículum, así como ciertas habilidades. No obstante, aunque el conocimiento es esencial para el desarrollo del pensamiento, éste no garantiza el desarrollo del pensamiento crítico por sí solo.

Como educadores, nuestra misión no es tanto enseñar a nuestros alumnos todos los conocimientos posibles sino que, por encima de todo, aprendan a aprender. Es decir, procurar que nuestros alumnos lleguen a una autonomía intelectual que les permita plantearse todas las posibilidades ante cualquier asunto. Por ello, es necesario que el adulto les guíe y les muestre ciertas habilidades y su puesta en práctica para poder llegar al objetivo del que os quiero hablar hoy: el de fomentar el sentido crítico en el aula.

¿Cómo podemos hacerlo? Pasamos a comentar algunas técnicas sencillas para usar en el aula:

1.- Hacer muchas preguntas. Durante las clases deberíamos estimular la curiosidad de los niños e invitarlos a reflexionar sobre los conceptos más importantes. Preguntas como: “¿Qué pasaría si…?”, “¿Qué harías tú en caso de…?”, “¿cómo es posible que…?” nos sirven de mucha ayuda para que los niños paren un segundo a pensar sobre la situación planteada. En el aula de Educación Infantil esta situación se puede proponer en la asamblea o, por ejemplo, después de leer un cuento donde haya alguna trama con conflicto de intereses, etc.

2.- Usar un lenguaje claro y sencillo que introduzcan o enfoquen el tema planteado. Ligado con el punto anterior, es importante que los niños sepan exactamente qué se les está pidiendo en todo momento para que contesten acorde a ello.

3.- Exponer distintos puntos de vista. Una vez se hayan preguntado acerca de un tema y hayan sacado sus propias hipótesis, es necesario exponer otras perspectivas de la situación para que puedan volver a pensar. Por ejemplo, hablar sobre un conflicto entre niños del aula nos puede ayudar a esto. Primero se escucha a uno, después al otro y así se tienen todos los puntos de vista posibles que nos permiten entender mejor lo que ha pasado y como se ha sentido cada uno. Además de fomentar el sentido crítico, fomentaremos también la empatía con los demás.

3.- Intentar que todos los niños participen. Es muy habitual que cuando estamos en un aula con 20 niños, los que son más callados o tímidos se sientan cohibidos para mostrar sus ideas. Normalmente siempre hay varios niños que no tienen vergüenzas ni complicaciones para llamar la atención y se llevan toda nuestra atención. Como educadores, debemos trabajar en ello e intentar dar espacios para comunicarse y expresarse a todos por igual.

4.- Intentar hablar menos para que los alumnos piensen más. En ocasiones nos adelantamos mucho al pensamiento de los niños y les hacemos preguntas pero no les damos margen para contestar. Es importante darles el tiempo necesario para que piensen por ellos mismos y puedan contestar debidamente. Además, es importante crear estos ratos de silencio para que se puedan plantear internamente los temas que se hayan tratado.

5.- Fomentar que los alumnos se conozcan entre ellos. Es tan importante el tiempo que les damos a los niños para que piensen y contesten como el clima de respeto y escucha que creamos en el aula. Para ello, es importante tener en cuenta que la confianza en el otro es clave y, para ello, es necesario que se conozcan bien entre iguales.

6.- Llevar a cabo metodologías de trabajo cooperativo.  Gracias a este tipo de metodologías se trabajan varios aspectos a la vez. Para empezar, debe haber un entendimiento a nivel grupal para coincidir en los objetivos que se marcan, las estrategias que utilizan y cómo resuelven el problema/tarea. Aparte, se trabajan las habilidades sociales necesarias para llegar a ese entendimiento grupal y poder hacer la entrega de la actividad correspondiente bajo un consenso donde todos han tenido voz y voto.

Como veis hay multitud de aspectos a tener en cuenta para poder trabajar el sentido crítico en el aula.  Pero, grosso modo, lo más relevante es tener RESPETO hacia los niños y hacia sus opiniones, ESCUCHA para darles ese margen de tiempo necesario a pensar y hablar y, por último, ESPACIOS DE DIÁLOGO, porque sin espacios para dialogar no pueden expresarse libremente y no pueden ver la disparidad de opiniones que hay que contemplar que hacen necesaria una mente flexible para poder vivir en sociedad. 

Curso relacionado: FP de Grado Superior de Educación Infantil

Profile picture for user Laura López Mera
Laura López Mera

Licenciada en Pedagogía por la Universidad de Barcelona, Máster en Intervención en Dificultades de Aprendizaje en ISEP. Educación Infantil en IOC. Profesora del curso de Técnico en Educación Infantil y educadora en una escuela infantil.