Termorregulación por forjado radiante

CEAC Blog

14-04-2015

Hoy os queremos comentar un sistema de climatización que, aunque no esté muy extendido, lleva ya unos años abriéndose camino en la construcción moderna. Se trata de un método especialmente respetuoso con el medio ambiente y la salud ya que consiste en aprovechar y reforzar la propia capacidad que tiene la masa de hormigón del edificio para acumular el calor, mediante el uso de tubos que conducen agua de calefacción o bien de refresco.

La termorregulación por forjado radiante es un sistema que tiene en cuenta la inercia térmica del edificio, propiedad que todos los materiales tienen y que indica la cantidad de calor que puede conservar un cuerpo y la velocidad con que lo cede o absorbe, y la climatización se consigue retrasando la variación de la temperatura interior respecto de la exterior aprovechando el calor que la masa de hormigón del edificio ha acumulado durante el día.

El forjado radiante se instala de una forma rápida y sencilla y, aunque el sistema de temorregulación, los tubos, se introducen dentro de la estructura portante del edificio, se garantiza su seguridad durante varias generaciones. Siempre es conveniente colocar los tubos en forma de meandro doble ya que esta disposición permite una distribución más uniforme de las temperaturas en el edificio. El montaje se realiza sobre los paneles de  la armadura y, al ser flexible, se adapta a la geometría del edificio.

Esta solución técnica resulta completamente invisible una vez la obra está terminada y tiene la ventaja también de que puede utilizarse para diferentes superficies, no solo en edificios si no también en recintos deportivos, como por ejemplo, bajo el césped de campos de fútbol, evitando de esta forma la interrupción de partidos por acumulación de nieve o hielo.

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