Todo sobre la normativa europea de emisiones de vehículos

Todo sobre la normativa europea de emisiones de vehículos

Ricardo Romero

04-01-2018

Una norma europea sobre emisiones co2 es un conjunto de requisitos que regulan los límites aceptables para las emisiones de gases de combustión de los vehículos nuevos vendidos en los Estados Miembros de la UE. Las normas de emisión se definen en una serie de directivas de la UE con implantación progresiva que son cada vez más restrictivas. Vamos a ver los diferentes tipos desarrollados.

Normativa europea Euro 4 y 5

Las nuevas normas de emisiones para los vehículos de dos y tres ruedas Euro 4 y Euro 5 llevarán a la desaparición de algunos fabricantes y a una sensible merma de los catálogos actuales de modelos, además del final de los motores de dos tiempos. La nueva norma Euroa 4, en materia de monóxido de carbono (CO) supone una reducción de la emisión del 56 % y un 12,3 % más con la Euro 5; en hidrocarburos totales (THC) hasta un 49,3 % menos y un 737,7 % con la Euro 5, y en óxidos de nitrógeno (NOx) hasta un 59,1 % y hasta un 33,3 % si se trata de la Euro 5. La entrada en vigor de la norma Euro 4, a partir del 1 de enero de 2017, por lo que a lo largo de 2016 convivirán las exigencias Euro 3 y Euro 4, supone que es la primera vez que todos los ensayos de emisiones simulan una conducción real.

Normativa europea Euro 6

Aunque sea una información que ha pasado bastante desapercibida para los conductores, la normativa Euro 6, referente a las emisiones de los vehículos a motor entró en vigor en Europa el pasado 1 de Septiembre de 2014 para nuevas homologaciones de motores. Y el 1 de Septiembre de 2015 todas las nuevas matriculaciones (ventas) tendrán que cumplir la normativa Euro 6. La normativa Euro 6 marca una reducción drástica de los gases contaminantes, especialmente los óxidos nitrosos o NOx. La anterior normativa Euro 5 contemplaba unas emisiones de 180 mg/km de NOx, mientras que Euro 6 lo rebaja hasta 80 mg/km. Además, incluye una cuota de emisiones media para toda la gama ofertada de un fabricante, fijada en 130mg/km. Las emisiones combinadas de hidrocarburos y óxidos de nitrógeno deben reducirse a 170 mg/km, frente a los 230 mg/km de la normativa todavía vigente.

La nueva normativa Euro 6 obliga a los fabricantes a aplicar en los motores diesel filtros de partículas EGR múltiples refrigeradas y con mayor recirculación, y mayores presiones  en la bomba de combustible y en el soplado del turbo. Los vehículos de gasolina por su parte deben incorporar deflectores de aire en los bajos y bombas de agua y aceite pilotadas para controlar la fuerza que el motor ejerce sobre ellas (más fuerza más consumo).

De aplicación general serán los neumáticos de baja resistencia a la rodadura, el indicador de presión de neumáticos y el Stop & Start. Los fabricantes deberán asegurar una duración de estos sistemas anticontaminación de al menos 160.000 kilómetros. Además, los sistemas deberán ser comprobados cada 100.000 kilómetros o cinco años. Para conseguir rebajar estos niveles de emisiones de NOx, los fabricantes tienen dos opciones: un catalizador acumulador de NOx o un catalizador SCR con depósito de aditivo AdBlue. El AdBlue es un líquido de base acuosa y urea que provoca la transformación del NOx a vapor de agua e hidrógeno a la salida del escape de los vehículos. Antes de la entrada en vigor de esta normativa, algunos fabricantes como Audi o Peugeot ya ofertaban en algunos vehículos de sus gamas sistemas de aditivación para rebajar las emisiones.

La mayoría de fabricantes ofrecen ya motores diesel Euro 6 equipados con filtro de partículas diesel (DPF por sus siglas en inglés), que atrapa y quema las PM (partículas sólidas). El depósito de AdBlue es una alternativa de descontaminación más e¿caz (elimina hasta el 95% de NOx, frente al 80% u 85% del catalizador), aunque también más compleja y costosa para el consumidor, además de tener que ser rellenado según un proceso específico en cada revisión en el servicio oficial.

Eliminar los NOx resulta vital, porque, una vez en el aire, reaccionan con la luz solar, las altas temperaturas y los compuestos orgánicos volátiles y se convierten en ozono (O3). Por eso, la boina de contaminación que cubre las ciudades suele verse con claridad habitualmente en dos de las cuatro estaciones: en invierno, por la suma del tráfico y el funcionamiento masivo de las calefacciones, pero también en verano, donde la mayor radiación solar y calor favorece la generación de O3. Es frecuente que los partes meteorológicos estivales hagan referencia a este ozono, denominado ozono troposférico o ambiental.

Al quemar el carburante emitimos CO2, que influye en el efecto de recalentamiento de la tierra  (efecto invernadero). Por ello se han limitado las emisiones y se exige a los fabricantes que reduzcan el consumo de carburante. Un menor consumo de carburante implica una disminución de la emisión de estos compuestos. ¿Crees que todas estas medidas son suficientes?

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Ricardo Romero

Ingeniero Técnico Industrial especializado Electrónica Industrial. Técnico Superior de Electromecánica de Vehículos y técnico Hardware/Software de Sistemas Informáticos.