Tu webcam te espía

carlosllach

08-07-2015

Aunque la veas ahí que no hace nada, realmente puede ser un espía si usuarios externos a ti toman el control de ella y graben con ella sin tu conocimiento. Y si no que se lo pregunten a Miss Teen USA que fue víctima de un chantaje ya que se desnudaba con el portátil (se supone que lo tenía en su dormitorio) delante sin advertir que alguien la estaba grabando a través de su webcam y la estuvo espiando durante un año.

Supongo que conoces el dicho de "hecha la ley, hecha la trampa". Pues por ese motivo existe software como BlackShades, que se puede comprar en Internet por 35 €. Después de una investigación por parte del FBI se vio que más 100 personas en 20 países habían adquirido este software, a todas luces ilegal, pero que se vendía como herramienta de administración remota. El problema es que se instalaba en otros ordenadores para espiar, además de su webcam, los mensajes, las contraseñas y todo lo que se tecleara en un ordenador.

La forma de propagación era relativamente habitual, a través de un correo electrónico que se adaptaba a algo que le gustaba al usuario (en el caso de la miss, estaba oculto en un e-mail sobre un concurso de belleza) para que así lo llegara abrir aunque fuera solo por curiosidad.

Los creadores de BlackShades fueron detenidos, pero como también pasa mucho en Internet, la cierre de una fuente de un problema si no se hace con premura, provoca que otros "avispados" repliquen ese software, lo mejoren y lo distribuyan de otra manera con otro nombre. De ahí que existan programas como DarkComet, Poison Ivy, Pandora RAT o jRAT.

Si el peligro se limitara a solo tomar el control de una webcam, sería tan sencillo como poner la típica tirita o adhesivo sobre ésta y problema resuelto. El problema reside que bajo esa apariencia de herramienta de control remoto se esconde una potencia muy superior, con lo que el campo se abre a sus anchas para aquellas personas que quieran cometer delitos telemáticos, a saber: bloquear PCs, mostrar mensajes en pantalla (insultos, amenazas, etc.), abrir páginas web, esconder documentos, robar ficheros y contraseñas, etc.

El nombre técnico de este tipo de software es creepware. Así que vete acostumbrando a esta palabra que se unen a las que ya conocerás como malware, ransomware, phishing, etc. De hecho, no te puedes ni imaginar el alcance de toda esa información que se roba de tu equipo o de tu intimidad. Existen auténticas bandas de ciberdelincuentes que trafican con esa información, extorsionando a gente, vendiéndola por dinero.

No hay muralla que pueda con todo pero al menos podemos poner las cosas difíciles para que podamos disuadir al presunto defraudador a que pase de largo o ceje en su empeño de tratar de entrar en nuestra "intimidad". Por ejemplo, las contraseñas deben ser lo más robustas posible, combinando minúsculas con mayúsculas, números y caracteres alfanuméricos.

No solo de webcams vive el creepware. Cabe recordar que los móviles también tienen cámara, así que por ahí también pueden entrar. Y se están poniendo de moda las cámaras en Smart TV y similares, que también suelen adjuntar una cámara.

En el caso de los smartphones existen apps que pueden tomar el control de nuestro dispositivo sorteando la protección por software que hayamos podido poner. Incluso aplicaciones como el de las Linternas pueden esconder dentro de ella código malicioso que también pueden adquirir el control de tu cámara y de tu móvil (leer apps que tienes instaladas, borrar datos de la memoria, modificar la configuración externa...).

En conclusión, el creepware es silencioso, pasa desapercibido pero nos puede hacer mucho daño. ¿Te imaginas que alguien hablara por ti en las redes sociales diciendo cosas grotescas? Eso podría perjudicarte en tu día a día y tener funestas consecuencias. Al menos que este artículo te haga pensar en ello y reflexionar si realmente estás poniendo todo de tu parte para ponérselo dificil a estas "malas personas".

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