Vacunas sí, vacunas no

Merche Marín Aguilera

26-06-2015

El reciente caso del niño afectado por difteria en Cataluña ha levantado polémica en la sociedad respecto a la vacunación, su obligatoriedad o no, y los riesgos derivados de las decisiones tomadas por los padres.

 

¿En qué nos ayudan las vacunas? Y ¿qué desventajas tienen (o pueden tener)?

 

Me gustaría hacer un resumen de ventajas e inconvenientes al respecto, no sin antes definir en qué consisten las vacunas.

 

Una vacuna es un tratamiento preventivo o post-infección para inmunizar a nuestro organismo frente a diferentes patógenos. Muchas veces consiste en los propios patógenos que han sido modificados para que no sean infectivos, pero sí para que el sistema inmune responda ante ellos.

Otras veces sólo se trata de proteínas propias de estos patógenos.

En cualquiera de los casos, nuestro sistema inmune responde antes este tratamiento quedando preparado para una infección posterior (en el caso de haberla) con el patógeno real, y así poder responder de manera mucho más fuerte y efectiva, gracias a la memoria inmunitaria.

 

Entonces, ¿cuáles son las ventajas de las vacunas?

 

Vacunas sí:

 

-          Preparan al sistema inmune contra numerosas infecciones, previniendo su gravedad así como su mortalidad asociada en algunos casos.

 

-          En principio no dan sintomatología severa y su actividad es específica contra el patógeno en cuestión.

 

-          Para la gran mayoría, una dosis ofrece protección para toda la vida.

 

-          Las básicas, y en nuestro país, están subvencionadas por el sistema sanitario público con lo cuál no implica un coste económico.

 

 

Y dadas estas ventajas, ¿por qué existen asociaciones antivacunas que se oponen? ¿Cuáles son las principales razones por las que promueven la no-vacunación?

Las asociaciones antivacunas basan sus creencias en los siguientes argumentos:

 

Vacunas no:

 

-          La inefectividad de las vacunas. Son partidarios de que si se dan las infecciones y se cura son por la propia actividad del sistema inmune, sin necesitar una activación previa del sistema inmune.

 

-          Anteponen “lo natural” ante “lo químico o artificial”. Defienden una respuesta inmunitaria no artefactuada por acción de las vacunas, que no dejan de ser compuestos sintetizados en los laboratorios de manera artificial.

 

-          La composición de la vacunas puede resultar algo tóxica para los pacientes. Además de los antígenos en cuestión, las vacunas llevan excipientes que son perjudiciales para el organismo (como mercurio y aluminio).

 

-          Argumentan que, por intereses económicos, los principales interesados en la vacunación son los gobiernos y las empresas farmacéuticas.

 

-          Errores históricos en la fabricación de vacunas son base para el apoyo de sus argumentos.

 

 

Y bueno, esto es un resumen de los argumentos en que se basan las dos posturas. Al final, hoy en día sigue siendo libre la decisión de la vacunación, aunque la realidad, en las vacunas que se administran en edad temprana, es que no es una decisión tan libre, puesto que son los padres los que deciden.

La verdad que es un tema de mucha responsabilidad y sobre el que merece la pena informarse bien para que luego no hayan lamentaciones.

 

 

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Merche Marín Aguilera

Licenciada y Doctorada en Biología por la Universidad de Barcelona (U.B). Ha cursado estudios sobre Gestión y Salud en el Instituto Medicofarmacéutico de Cataluña. Actualmente se dedica a la investigación biomédica en oncología traslacional. Profesora de los cursos Secretariado Médico y Herbodiétetica y Nutrición.