Xeroftalmia o sequedad ocular

CEAC Blog

19-05-2014

¿Quién no ha sufrido en algún momento molestias como si  tuviera arenilla en los ojos, con ardor y picor, incluso sensación de  quemazón y enrojecimiento ocular?

 Cuando el sistema natural de protección e hidratación de los ojos falla lo más probable es que se padezca xeroftalmia o sequedad ocular. Estoes debido a que hay una alteración en la producción natural de las lágrimas, que protegen y lubrican la superficie ocular.

 La lágrima es una sustancia compuesta en un 98% por agua con  proteínas, electrolitos y sales minerales y otra parte de lípidos. Gracias al parpadeo constante las lágrimas se reparten de forma uniforme por toda la superficie del ojo.

 La lágrima actúa como sustancia lubricante que suaviza el roce del párpado sobre el ojo. Pero también actúa como barrera física que protege la superficie de la córnea de la entrada de sustancias extrañas, a la vez que la hidrata, nutre y oxigena.

 Hay diversidad de causas que pueden provocar sequedad de los ojos, desde  factores ambientales como la exposición a luz solar intensa o al  aire acondicionado, que desecan el ambiente, o el trabajo continuo frente a un ordenador, ya que se fija la vista en exceso y consecuentemente se parpadea mucho menos. El cloro de las piscinas tiene también un efecto desecante sobre los tejidos del cuerpo, siendo los ojos muy sensibles. La sequedad ocular también puede ser un efecto secundario a algún medicamento, como por ejemplo, por la toma de antidepresivos. En procesos naturales como  la menopausia de la mujer hay una menor producción de lágrimas que predispone a la sequedad ocular.

 Ante estos casos de sequedad eventual lo mejor es visitar una farmacia y dejarse aconsejar por el  profesional farmacéutico. Siempre que no haya sospecha de enfermedades asociadas a la xeroftalmia, lo más seguro es que el farmacéutico recomiende utilizar lágrimas artificiales, que consisten en  preparados casi idénticos a las lágrimas naturales. En general son de consistencia acuosa o líquida pero también puede haber preparados en forma de gel, más espesos, para casos en que se necesite conservar durante mucho más tiempo la humedad del ojo. No se recomienda utilizar las lágrimas artificiales de forma continuada, a no ser por indicación expresa del médico, ya que puede tener un efecto rebote, es decir, provocar una menor producción de lágrima natural.

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