El control de esfínteres desde el acompañamiento respetuoso

El control de esfínteres desde el acompañamiento respetuoso

Laura López Mera

27-06-2017

El control de esfínteres, es decir, la retirada del pañal a la edad en la que el niño ya es capaz de retener, es un tema que preocupa a muchos adultos. La presión social, una edad del niño de más de 2 años  y el buen tiempo son casuísticas que presionan los tempos y puede hacer que nos adelantemos a lo que el niño necesita. Hacerlo respetándolo, con paciencia y comprensión es lo más adecuado en este sentido.

Al igual que hablar, comer o caminar, controlar los esfínteres refiere a un tema de maduración más que de aprendizaje en sí.  Esta adquisición, como el resto, requiere de tiempo, pues se alcanza paulatinamente. El hecho de haber normalizado que el niño de 2 años ya debe controlar sus esfínteres supone un problema para él y para sus padres o referentes adultos.

En esto como en todo, la edad del niño es orientativa. Habrá niños que recién cumplidos los dos años ya están preparados y, sin embargo, otros con 3 no terminen de estar maduros en algunos aspectos.  Lo que sí que es cierto es que hay una serie de fases por las que pasan todos los niños a lo largo de la maduración:

Primero, todos hacen sus necesidades en el pañal sin importarles y sin mostrar interés ninguno al respecto. Después, suelen avisar cuando han hecho y se sienten sucios o molestos por llevar el pañal sucio. Poco después, avisan cuando están evacuando. Más adelante, registran que están evacuando y pueden avisar antes de hacer pipí o caca y, por último, se percatan de sus ganas de evacuar, avisan y llegan al wáter sin que se les escape nada. Son capaces de esperar.

Y ahora vamos a ver las características que nos indican que el niño está preparado.

  • Verbaliza que tiene ganas de hacer pipí o caca.
  • Es consciente de que lleva el pañal sucio y pide un cambio.
  • Es capaz de mantener seco el pañal un largo intervalo de tiempo.
  • Pide el orinal o wáter para hacer pipí o caca.

Pero la gran pregunta que nos hacemos todos es ¿qué necesita un niño para controlar sus esfínteres?

Ante todo, debemos confiar en sus capacidades y en sus ritmos de desarrollo. Ellos necesitan sentirse acompañados con empatía y con mucha paciencia. Esto comporta que no hay que reñir ni ridiculizar bajo ningún concepto si hay escapes pero tampoco hay que poner expectativas desmedidas sobre ellos. Se deben evitar las comparaciones con otros niños.

Aparte, necesita la maduración necesaria: poseer el lenguaje para comunicar, tener nociones de su esquema corporal básico (brazos, piernas, cabeza, etc.),  tener la destreza motriz necesaria para agacharse, levantarse, subir, girar, etc. y tener la habilidad para bajarse y subirse el pantalón y la ropa interior (durante el control de esfínteres es importante poner ropa cómoda y fácil de quitar y desabrochar).

Es importante que el proceso sea natural y no obligado. Hacer que el niño vea a otras personas usar el inodoro hará que lo vea como algo normal y no le genere angustia sentarse en él.

En la escuela infantil, ver a otros compañeros usar el orinal también favorecerá la normalización y aceptación del proceso de forma natural. La creación del hábito de ir al baño antes de la siesta, por ejemplo, también propiciará que se vaya acostumbrando al uso.

Hacer comentarios positivos al niño cuando empiece a avisar de que tiene la necesidad y a realizar sus evacuaciones en el orinal o wáter también será un buen refuerzo a su conducta. Queremos que el niño se alegre de poder hacer sus evacuaciones en el orinal o wáter, por lo que elogiándolo en esas ocasiones, facilitaremos que lo consiga.

Otros datos para tener en cuenta.

Es muy normal que el control de esfínteres empiece durante el día y más adelante se haga el de noche. También es muy común que se controle primero la orina y luego las heces.

Por lo general, las niñas suelen controlar sus esfínteres antes que los niños.

Ante cualquier acontecimiento especial (llegada de un hermanito, separación de padres,…) es normal que hayan retrocesos en la adquisición del hábito. En estos casos hay que tener paciencia y comprensión y evitar reñir.

La mayoría de los niños son capaces de controlar sus esfínteres entre los dos y tres años sin necesidad de ningún entrenamiento. El control definitivo se suele dar hacia los 6 años.

Así, como veis, no hay ningún motivo para alarmarse si el niño de dos años todavía no está preparado para dejar el pañal. Solo es necesario mantener la calma, respetarlo por encima de todo y ponernos en su lugar, lo más importante como en cualquier situación que nos surja durante la pa/maternidad o durante nuestros años de profesión.  Y vosotros, ¿habéis tenido algún problema en retirar el pañal a vuestros niños?, ¿creéis que es un proceso fácil?

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Laura López Mera

Licenciada en Pedagogía por la Universidad de Barcelona, Máster en Intervención en Dificultades de Aprendizaje en ISEP. Educación Infantil en IOC. Profesora del curso de Técnico en Educación Infantil y educadora en una escuela infantil.