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Niveles de intervención en familias: cuántos hay

Niveles de intervención en familias: cuántos hay

Existen cinco niveles de intervención en familias, para facilitar la terapia y la convivencia en núcleos disfuncionales. Son unas estrategias fundamentales para el terapeuta con una FP de Grado Superior en Integración Social. ¡Consulta este artículo para conocerlas!

Estos son los niveles de intervención que existen

Existen cinco niveles de intervención midiendo la involucración del profesional. Las primeras etapas están pensadas para ser una introducción de la familia en los procedimientos y el último representa el seguimiento tras la terapia dentro del núcleo. Así es como funciona cada uno de ellos:

Nivel 1: Prevención

El primer nivel en la intervención en familias es el pensado para la prevención en núcleos que se encuentran en un riesgo de experimentar dinámicas y funcionales. La labor del terapeuta es dedicar todos los esfuerzos para prevenir que esto pase. Por eso, en este nivel se llevan a cabo las siguientes características:

  • Enfoque proactivo. El terapeuta debe aplicar un enfoque creativo para evitar problemas futuros dentro de las relaciones familiares y promover unas dinámicas saludables para todos los miembros del núcleo.
  • Diseño de programas. En función de las problemáticas que se presentan como un riesgo para las familias disfuncionales que está atendiendo el terapeuta, debe diseñar unos programas adecuados para cada situación.
  • Fomento de la comunicación. Muchas problemáticas en las familias y funcionarios se pueden prevenir con una buena comunicación y escucha empática. El terapeuta debe facilitar los puentes para que esta suceda.
  • Desarrollo parental. Los tutores legales en una familia disfuncional pueden actuar mal por desconocimiento, por eso es importante que el terapeuta les ofrezca habilidades parentales para prevenir posibles problemáticas.
  • Identificar factores de riesgo. El terapeuta debe analizar las dinámicas familiares para detectar a tiempo y remediar factores de riesgo que puedan promover actitudes violentas o que requieran una intervención de crisis.
  • Sensibilización. El terapeuta debe ejercer un papel pedagógico educando a la familia en todas aquellas dinámicas que son tóxicas para ponerles freno y transformarlas.

Nivel 2: Intervención temprana

Cuando empiezan a surgir problemas en las estructuras familiares, es momento de que el terapeuta pase al nivel 2 que consiste en la intervención temprana. Debe abordar las problemáticas para frenarlas a tiempo y establecer unos caminos para que no escalen en conflictos o en crisis.

  • Identificación de problemas. El terapeuta debe leer las dinámicas familiares e identificar los problemas que han comenzado a surgir para ponerles remedio.
  • Proporción de apoyo. En función del tipo de problemáticas que surjan en el núcleo familiar, el terapeuta puede proponer terapia en grupo, asesoramiento jurídico o recursos públicos que pueden ayudar a remitirlos.
  • Prevención del agravamiento de problemas. Si no se cortan los problemas de raíz, es fácil que continúen escalando. De ahí la importancia de una intervención temprana por parte del terapeuta que asiente las estrategias para evitar que vayan a peor.
  • Intervención para necesidades específicas. Cada familia desestructurada tiene unas problemáticas que abordar y cada una requiere una intervención especializada.
  • Trabajo colaborativo. Para poner remedio a los problemas que se han identificado en este nivel, es imprescindible contar con todo el apoyo familiar y concienciarles para ponerles remedio y que todos tengan una convivencia pacífica.
  • Fortalecimiento del apoyo social. Asegurar una comunidad que respalde a las familias desestructuradas, especialmente aquellas con riesgo de exclusión social, es vital en este nivel de intervención.

Nivel 3: Intervención en crisis

Los terapeutas también tienen un protocolo de actuación en caso de que surjan escenarios de emergencia en los núcleos familiares, como puede ser la violencia doméstica abuso infantil o adicciones. Estas son las estrategias que aplican los profesionales.

  • Respuesta a emergencias. Cada caso de emergencia y de crisis requiere de un protocolo, por ejemplo involucrar los servicios de protección infantil o de prevención de suicidio.
  • Priorizar el bienestar de la familia. La prioridad en el nivel 3 es ofrecer a las familias un soporte en el que ponga su bienestar por encima de todo.
  • Abordar situaciones de violencia. Debe aplicarse una intervención especializada para prevenir el daño familiar, las situaciones de violencia o abuso.
  • Coordinación de servicios. En algunos escenarios es imprescindible la participación de servicios de emergencia, involucrar a las fuerzas del orden o poner en marcha una red de apoyo externo.
  • Proporcionar un ambiente seguro. Si la convivencia familiar es insostenible en ese escenario de crisis, una de las prioridades es ofrecerle a las víctimas de estas dinámicas un refugio y una red de cuidados provisional hasta arreglar la situación.
  • Prevención de más crisis. Un episodio no tiene por qué ser aislado y es probable que se vuelve a repetir o a agravar. Por eso es importante que el terapeuta ponga todos los medios para prevenir que sucedan más crisis.

Nivel 4: Intervención de tratamiento

El cuarto nivel de intervención familiar está enfocado en el tratamiento terapéutico y en facilitar unas sesiones para abordar problemas de raíz y mejorar la calidad en las relaciones intrapersonales.

  • Tratamiento para problemas. En las sesiones el terapeuta pondrá remedio a problemas persistentes dentro del entorno familiar para ponerle remedio en el corto medio y largo plazo.
  • Aplicar técnicas de terapia familiar. Para que las sesiones transcurran con éxito, en terapeuta pondrá sobre la mesa técnicas de terapia familiar para que fluya la comunicación y la resolución de conflictos.
  • Exploración de dinámicas familiares. Algunas pasan inadvertidas y otras son más evidentes, pero es trabajo de terapeuta detectar las dinámicas familiares que generan un ambiente disfuncional para poder corregirlas.
  • Afrontamiento de traumas. Las dinámicas familiares disfuncionales pueden generar traumas en cada uno de sus miembros. Por eso es clave que el terapeuta sea capaz de detectarlos y abrir un espacio de comunicación seguro para compartirlos.
  • Empoderamiento. El empoderamiento de cada miembro familiar es clave para romper con las dinámicas tóxicas que pueden llevar arrastrando años. Es la estrategia más sana desarrollar enfrentamientos saludables.
  • Fijar y cumplir metas. Las sesiones en el nivel 4 de intervención familiar sirven para fijar metas, diseñar los caminos adecuados para cumplirlas y detectar por qué algunos problemas persisten.

Nivel 5: Intervención de post-tratamiento

Un buen tratamiento terapéutico tiene un final, pero el nivel 5 de intervención familiar está diseñado para ofrecer un buen seguimiento a los miembros. Es decir, brindar apoyo, reforzar los cambios y fomentar la autonomía familiar.

  • Brindar apoyo. El apoyo puede venir tanto del propio terapeuta como de otros profesionales del entorno sociosanitario que puedan complementar el tratamiento con otras mejoras.
  • Reforzar los cambios. En las sesiones de seguimiento el terapeuta debe reforzar los cambios que se han ido implementando mientras duraba la terapia.
  • Consolidación de avances. Es imprescindible que se consoliden los avances que se han ido conquistando en terapia, para evitar posibles recaídas en dinámicas tóxicas y disfuncionales.
  • Fomento de la autonomía. La dependencia un terapeuta impide la autonomía plena en la familia, por eso es imprescindible que el objetivo sea la independencia y que el propio núcleo sea capaz de relacionarse sin el apoyo externo de un profesional.
  • Acceso a recursos. Existen numerosos programas y recursos de dominio público que pueden solicitar las familias en riesgo de exclusión social o disfuncionales y el terapeuta debe asesorarles para que los usen.
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