Seguridad en las clases de psicomotricidad

Seguridad en las clases de psicomotricidad

Joan Garcia Santiago

22-09-2015

Las clases de psicomotricidad, debido a su componente lúdico, son unas de las más estimulantes en prácticamente todas las etapas de la educación, y especialmente en educación infantil. Una sesión de psicomotricidad se diferencia del resto de clases por la cantidad y variedad de movimientos que conlleva. Saltar, correr, girar, rodar… son acciones que los niños y niñas realizaran con muchísimo agrado, y es por ello que para que esta práctica sea segura no debemos descuidar unas medidas de seguridad básicas.

Una de las primeras sensaciones que experimentará el alumno con su llegada al aula de psicomotricidad será la calidez de ésta. Es importante que la temperatura del aula sea idónea, entre 20 y 22 grados centígrados según los expertos. Debido a que puede llegar a ser complicado controlarla de manera tan exhaustiva, debemos quedarnos con la idea que el cambio de temperatura entre el exterior del aula y el interior de esta no sea muy grande. Ventilar el espacio adecuadamente y una buena iluminación ayudarán a evitar también otro tipo de problemas.

Es recomendable tener instalados espejos grandes en alguna de las paredes del aula de psicomotricidad. Son muy buenos aliados para trabajar con los pequeños diferentes aspectos como la lateralidad, la orientación espacial o el esquema corporal, entre otros. Pues bien, dichos espejos deben estar muy bien sujetos a la pared, sin posibles rendijas entre el espejo y la pared para evitar que se pueda hacer palanca con la mano o con cualquier otro objeto.

Si en el aula tenemos columnas, sean éstas angulosas o no, deberían estar forradas de algún material acolchado y resistente. Con esta protección evitamos dolorosos impactos producidos por despistes. Si en el aula disponemos de mobiliario o de algún otro tipo de material con esquinas, también deberemos protegerlas para evitar golpes indeseados.

Existen otras elecciones cotidianas que también nos ayudaran a que las clases sean más seguras:

  • Una elección del material adecuada, con material adaptado a la edad de los alumnos con los que trabajamos, evitando piezas pequeñas o de materiales nocivos o demasiado duros.
  • Ropa adecuada para la práctica de la sesión. La ropa debe ser cómoda, y resistente a la superficie sobre la que se practica la actividad. De la misma manera, una buena elección del calzado puede evitar accidentes en los juegos; es habitual con la llegada del buen tiempo que algunos niños y niñas empiecen a utilizar sandalias o zapatillas sin sujeción, pudiendo producir estas un resbalón o una torcedura.

Además de todas estas medidas de seguridad, deberemos prestar atención a otros aspectos dependiendo de la actividad que realicemos, como por ejemplo los posturales si realizamos volteretas o giros. De la misma manera, la intensidad con la que los alumnos participen en las actividades también marcará el grado de atención exigido.

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Joan Garcia Santiago

Maestro de educación infantil, especialista en physical education, psychomotricity y nuevas tecnologias. Profesor on-line del curso de Técnico en Educación Infantil de CEAC