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Consejos para mejorar la presentación de tus platos

Noemí Ojeda

14-02-2020

Compartir mesa es un acto social, manifiesta puramente una acción de cohesión, un intercambio cultural y un aprendizaje en todos los aspectos. Al comer, intervienen emociones, estados de ánimo y sentimientos. 

El trabajo en la cocina es importante, requiere mucha dedicación y esfuerzo, aunque no siempre sea del todo agradecido. Pues pese a que hablemos de preparaciones deliciosas, si estas no entran por el ojo, no conseguiremos el impacto deseado para nuestros comensales. La comida consigue lucir si emplatamos nuestras creaciones con gusto y sacándole el máximo partido visual, olfativo, y en textura, a la vez que conseguimos que esté delicioso. ¿No parece algo demasiado sencillo, verdad? 

Empecemos por lo más básico:

 

¿Qué es el emplatado?

Emplatar quiere decir comúnmente servir la comida en el plato donde nos dispondremos a comer, pero va más allá de apartar un cazo de comida, si no que requiere una dedicación, un tiempo y un pensamiento previo orientado a combinar los alimentos de forma que reluzcan con un valor añadido, todo esto gracias a un montaje. Esto hace que queramos ese plato con gran deseo, convierte una comida sencilla en un plato de alta cocina.

 

¿Qué normas tendremos que atender para realizar un buen emplatado?

  • No abusar de las cantidades, colocar una cantidad más de muestra que saciante, ya habrá momento para repetir. 

Los grandes restaurantes, incluso aquellos donde cocinan chefs galardonados con Estrellas Michelín, saben bien de esto. No es necesario llenar un plato hasta arriba. A algunos puede causarnos incluso rechazo. Se trata de aplicar aquella filosofía que reza “un gajo de mandarina sabe igual que un kilo de las mismas”, por lo tanto, dejar la miel en los labios, aparentar delicadeza y sutileza, como la metáfora del perfume en frasco pequeño, es una de las claves que todo profesional y aficionado conoce para sacar el máximo partido a sus creaciones culinarias. 

 

  • Combinar color, formas, texturas.

Buscar que el plato represente algo que queramos transmitir es algo que podemos tener siempre en mente para tener éxito en la presentación de nuestros platos. 

Se come también por los ojos. Una buena combinación de colores, de formas y de texturas, pueden atraernos irresistiblemente hacia ese plato, o pueden hacernos repeler su contenido únicamente por la imagen que nos proyecta su composición. Mejor no arriesgar y confiar en el éxito seguro, de esa forma nuestros comensales seguro que estarán dispuestos a alagarnos por nuestra creación. 

 

  • El conjunto ha de ser equilibrado y armónico.

No tratemos de componer en exceso, ni de ser demasiado esperpénticos. La sencillez siempre es un plus. 

Continuamente vemos composiciones imposibles en restaurantes, redes sociales e incluso hemos caído nosotros mismos en preparar alguna. Bocadillos de 3-4 pisos. Platos que llegan a medir más de 1m. Fuentes de inagotable chocolate. ¿Qué queremos transmitir? Quizás nuestros comensales se sientan abrumados y no lleguen a disfrutar de los manjares que pueden salir de nuestra cocina. Solo teniendo en cuenta este detalle, seguro que llegamos más lejos, ¡y trabajamos lo necesario en la cocina!

 

  • No abusar de los “dibujitos” con los biberones de cocina.

Esto ha sido un hecho recurrente en los últimos años y ahora solo consigue crearnos rechazo, ¡ya no está de moda!

Esta moda, ya obsoleta, ha sido un recurso al que muchos restaurantes y cocineros amateur han recurrido hasta el aburrimiento. Los biberones pueden ser una ayuda, una solución, o dar un toque resultón a nuestros platos, pero, es posible que, si abusamos, causen el efecto contrario. Por lo tanto, no dejemos de usarlos, no están prohibidos, pero dosifiquemos su aplicación. La sencillez en la cocina siempre es un plus. 

 

  • Tratar de no imitar formas humanas o de animales.

Es, o más bien, ha sido frecuente, caracterizar las recetas elaboradas con formas de animales o figuras de personas. El resultado quizás puede ser peor de lo que nos imaginamos en nuestra cabeza, así que, ¡mejor no arriesgar!

En este punto, casi con total seguridad, estamos en lo cierto. Cosificar o humanizar platos no es de muy buen gusto, y su recurso en casa puede dejar en evidencia una preparación de horas, a la que le hemos puesto mucho cariño. Por ello, optemos por formas sencillas, cuadradas, redondeadas, ovaladas, donde tengamos comodidad y confianza en nosotros, y olvidemos la creación de “figuritas”. ¡Seguro que tenemos más éxito!

 

Una vez comentados estos puntos y aconsejado acerca de cómo sacar un mejor rendimiento al aspecto de nuestros platos, y tú, ¿cómo emplatas?

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Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."

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