Historia del vino en España

La historia del vino en España 

Francesc Olalla

23-02-2021

Desde hace algunas décadas, se ha generado un enorme interés por todo lo relacionado con el mundo del vino no solo en producción o consumo sino que también se extiende este interés a todo lo relacionado con su cultura, desde herramientas y aperos antiguos hasta la más moderna tecnología, desde las formas de vendimiar más o menos tradicionales hasta las más modernas regidas por la alta tecnología, pasando, como no podía ser de otra manera por la historia y origen del vino.

Origen e historia del vino en España.

Sobre el origen del vino se podría escribir cientos de páginas y no tendríamos nunca la seguridad de estar en lo cierto, ya que no hay evidencias arqueológicas de cómo nuestros antepasados descubrieron ese líquido procedente de la fermentación del zumo de la uva: posiblemente fue por casualidad… pero no podemos confirmarlo. Sí que podemos hablar de cuál es el origen y evolución del vino en nuestro país, desde las primeras muestras allá por el siglo XI aC. hasta nuestros días, estando en condiciones de afirmar que somos unos de los productores más importantes del mundo tanto en calidad como en cantidad.

Los fenicios fundaron la ciudad de Cádiz alrededor del año 1.100 aC. y, aunque el vino ya existía en el mundo desde hacía muchos años antes, no fue hasta esa fecha en la que se introdujo en la península ibérica extendiéndose su cultivo hasta el Mediterráneo en las costas levantinas. Los vinos de la costa gaditana fueron famosos en la antigüedad como demuestra el hecho de encontrarse ánforas en la ciudad de Roma con insignias de los lagares de Cádiz.

Pero el vino no solo entró en Hispania a través de este canal. Alrededor del siglo VI aC. se fundó la ciudad de Ampurias en la costa catalana de Girona. Poco tiempo después, los griegos hicieron llegar el preciado líquido y el cultivo de la vid. 

No obstante fueron los romanos a partir del siglo II aC. cuando extendieron el cultivo de la vid y la elaboración del vino por toda la península, uniendo las dos riberas, la catalana de Ampurias y la andaluza de Cádiz. A partir de ese momento, el vino elaborado en España se convirtió en el más apreciado en Roma, suministrando en grandes cantidades. Su transporte se realizaba en grandes ánforas tanto por tierra como por mar. Numerosos son los pecios hundidos en las costas mediterráneas cargados de estas ánforas. 

Tras el apogeo del Imperio Romano y la invasión de los pueblos del norte ocuparon la Península los árabes. Estos siglos no fueron especialmente fructíferos para el cultivo del vino, ya que las leyes del Corán lo prohibían, por lo tanto estaríamos hablando de dos Españas, la musulmana en la que se paralizó la producción del vino siendo una rebeldía su cultivo, y la España cristina que lo mantuvo y lo intensificó. Especial relevancia tuvieron por un lado el Camino de Santiago en el Norte de España donde se introdujeron variedades procedentes de Europa, y sobre todo, los monasterios alrededor de los cuales se concentró el cultivo y producción del vino. 

Así llegamos a finales del siglo XV ya consumada la Reconquista y restaurado el cultivo de la vid en toda España. Es notorio el reconocimiento de los vinos españoles y, entre ellos los procedentes del sur, por los ingleses. Era tal la importancia de la viña que fue uno de los productos que no faltó en los viajes al Nuevo Mundo donde se introdujo con éxito.

De esta manera el vino se convierte en uno de los productos que no podía faltar ni entre los más pudientes ni entre las clases más humildes. El cultivo cada vez está más extendido y se pueden apreciar diferentes tipos de vino en las diferentes regiones de la península. 

A finales del siglo XIX, la filoxera asoló los viñedos franceses, hecho que los obligó a adquirir buena parte de nuestra producción, esto supuso, aparte del reconocimiento de nuestros caldos, una innovación en todo el proceso de producción, ya que introdujeron las técnicas y procedimientos franceses, mucho más modernos que los nuestros.

Superada esta terrible plaga que asoló los viñedos de Europa, llegamos al verdadero resurgir de nuestros viñedos y al inicio de lo que será un reconocimiento mundial de la viticultura de la península. 

El 1930 aparecen las primeras Denominaciones de Origen en el sur, concretamente fueron los vinos de Jerez, de Málaga y de Montilla en Córdoba. Después, una década más tarde se surgieron las de La Rioja y Tarragona. 

A partir de ese momento, la sucesión de hechos es meteórica, cada vez se demandan más los vinos españoles y, por lo tanto, surge la necesidad de una regulación más estricta de manera que las Administraciones se ven en la necesidad de controlar y ayudar a través de subvenciones y normativas la producción. A partir de los años 70 y 80 se produce la modernización del campo español que culmina con la entrada de España en la Unión Europea en el año 86.

En la actualidad, muchas son las disciplinas que están alrededor de vino, tanto a nivel educativo y de formación como de tecnología, pasando por la hostelería y la restauración y todo el sector del ocio en general. 

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Francesc Olalla

Técnico Superior en Restauración con estudios cursados en la Escuela de Hostelería de Sitges, Joan Ramón Benaprés. Es especialista en restauración de colectividades, habiendo trabajado, entre otras, en dos de las más importantes multinacionales del sector. En Serunión como gerente de restaurante en un complejo de oficinas de Sant Cugat y en Compass Group como director de la cocina central de Madrid, ofreciendo un servicio de más de 8.000 comidas diarias. Actualmente, centra su actividad de restauración en el mundo de la docencia.

Curso Técnico en Enología y Sommelier

en Formación Técnica / Turismo y Hostelería

Existen más de 4000 bodegas, que emplean a miles de personas en diferentes funciones, departamentos y empresas del proceso de producción, desde el cultivo hasta la distribución y venta.

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