Slow Fashion, la moda responsable

Slow Fashion, la moda responsable

¿Qué es slow fashion?

Cuando hablamos de moda sostenible, rápidamente aparece el término slow fashion o moda lenta como una de las formas de abordarla. Pero el slow fashion es más que una tendencia y un método, es un modo de pensar y concebir la moda desde un hacer consciente, ético y respetuoso con el medio ambiente, los trabajadores y los consumidores.

El concepto de moda lenta apareció como una reacción al fast-fashion o moda rápida, colocándose en la vereda opuesta del modelo de producción masivo que utiliza recursos sin medir el impacto social y ambiental que cada acción realizada genera. Así, el tiempo, los recursos, los insumos y la fuerza de trabajo cobran mayor importancia por medio de la desaceleración, haciendo de la moda lenta una práctica más empática y sensible con el entorno. El cambio que propone el slow fashion no solo involucra a diseñadores y marcas, que buscan generar cambios hacia un futuro más verde, sino que también interpela a quienes compran esas prendas. ¡Realiza nuestro curso de diseño de moda!

¿Qué es el slow fashion o moda lenta?

El slow fashion es la manera de pensar, hacer y consumir la moda de manera consiente e intencionada, fomentando el cuidado de los procesos de producción, buscando asegurar la calidad de cada producto creado para que sean perdurables y sostenibles a lo largo del tiempo. La moda lenta propone una desaceleración, un respiro ante la excesiva producción y el consumo desmedido instalados por el fast fashion, aquellos que llevaron a que la industria de la moda sea la segunda más contaminante del planeta. Bajo esta mirada, el tiempo que cada proceso necesita es sumamente valorado, permitiendo que cada integrante de la cadena de valor pueda realizar su actividad desde una mirada ética y responsable, considerando tanto el impacto sobre el medio ambiente como el impacto humano generado.

¿Cuáles son las bases en las que se apoya la moda lenta?

Toda marca o diseñador que se basa en el slow fashion tiene en cuenta estos puntos a la hora de crear su colección:

  • La calidad, durabilidad y longevidad de las prendas.
  • Utiliza tiempos de producción más lentos, así como de reposición de las prendas.
  • Sus trabajadores reciben un salario justo.
  • Trabajan en la reducción de la huella de carbono generada por cada prenda.
  • Intentan llevar sus marcas a generar desecho cero (zero waste).
  • Realizan producciones acotadas y atemporales.

Piezas durables, de calidad y elaboradas bajo condiciones éticas, son las que se proclaman como las aliadas de este término que en 2008 acuñó Kate Fletcher, profesora de Sostenibilidad, Diseño y Moda en el Centre for Sustainable Fashion de Londres.

¿Qué es realmente el slow fashion y qué es lo que implica vivir bajo esta filosofía?

Siguiendo el pensamiento que alguna vez expresó la famosa diseñadora de moda británica, Vivienne Westwood: ‘compra menos, elige bien y hazlo durar’, el movimiento slow fashion surge como la contraparte del vertiginoso movimiento fast fashion, ya que rechaza la producción masiva de prendas y accesorios, para votar por piezas hechas para durar.

Pero más allá de la mera utilidad basada en la calidad, esta filosofía sostenible también se inclina a favor de la producción textil respetuosa con el medio ambiente y bajo condiciones éticas que impongan los derechos humanos y laborales de sus trabajadores.

Desde luego, el objetivo del slow fashion no solo se centra en el sistema de producción per se, sino en lograr que incluso los consumidores indaguen más sobre cada una de las prendas que adquieren y cobren mayor responsabilidad social y ambiental a través de sus compras. Pretende funcionar como un lente a través del cual logremos hacer una comparación de los impactos ambientales que ocasionan otros sistemas de producción, adoptándolo como una solución asequible desde nuestro estilo de vida.

Y es que siendo la industria de la moda la segunda más contaminante del mundo y una que constantemente pone en tela de juicio el respeto hacia los derechos de millones de personas que laboran bajo su manto, la filosofía del slow fashion es simple y sencillamente una necesidad.

En España se producen alrededor de 45 kilos de residuos textiles por habitante cada año. Una cifra lejos del porcentaje que realmente se recicla.

Es momento de apostar por moda que vele por el bienestar del planeta y el slow fashion es una de las claves para lograrlo.

De a poco el consumidor se va haciendo más consciente, es tarea de todos entender la importancia de lo de donde viene lo que consumimos y hacia dónde va, aportando nuestro granito de arena consumiendo de manera consciente. ¿Quieres adentrarte en el mundo de la moda? 

Graduada en Diseño de Moda y Máster en Diseño de Moda.  Especialista en diseño de moda de baño, ilustradora y asistente de diseño en Bukit & Soul. Amplia experiencia en marcas como Mango y Brava Fabrics. 

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