Alimentos que nos aportan un extra de vitaminas en invierno

Alimentos que nos aportan un extra de vitaminas en invierno

Francesc Olalla

22-02-2017

Después de la época estival en la que hemos consumido muchos alimentos frescos y con cocciones ligeras y en la que hemos ingerido una gran cantidad de líquidos, debemos preparar nuestros cuerpos para la época de frío. Básicamente son dos los factores que caracterizan el invierno: por un lado, evidentemente, las bajas temperaturas, y por otro la falta de luz solar lo que provoca un déficit importantísimo de vitaminas, sin que nos demos cuenta de ello: el sol es una de las principales fuentes de vitaminas de las que se abastece nuestro cuerpo.

Para que nuestros cuerpos puedan ajustarse a estos cambios, debemos ayudarle con una alimentación correcta. Hoy en día, gracias a la globalización y a la tecnología aplicada a los procesos de transformación en los cultivos, podemos encontrar cualquier producto en cualquier época del año. No obstante, esto no ha sido siempre así, y nuestras generaciones anteriores lo tenían muy claro ya que no tenían qué elegir, ya que sólo disponían de los llamados productos de temporada, que son, precisamente,  los que el cuerpo necesita en cada momento.

Esa dieta que tan buenos resultados nos ha dado en verano, ya no son  adecuadas para el invierno al ser demasiado ligeras para cubrir las necesidades de nuestro organismo, y uno de los objetivos es prevenir las molestas enfermedades respiratorias, los tan comunes resfriados, y, a su vez prevenir carencias más graves.

¿Qué alimentos debemos consumir en la época invernal?

Dos productos que no deben faltar en  nuestra dieta son la cebolla y el ajo, que no por comunes son poco importantes. Tienen propiedades antisépticas que favorecen la eliminación de microorganismos y son dos grandes expectorantes que previenen y ayudan en la recuperación de resfriados y enfermedades respiratorias, sinusitis, bronquitis y neumonías. Consumidos crudos o con cocciones cortas y suaves son mucho más efectivos, a pesar de que provocan un característico mal aliento para nada agradable.

Otras verduras que no deben faltar en esta época son las acelgas, espinacas y endivias ya que nos van a aportar las fibras y derivados del ácido fólico que nos ayudarán a regenerar tejidos y a la formación de proteínas.

Potenciaremos el consumo de zanahoria tanto en crudas en ensaladas, como en cremas o hervidas acompañando a otra verduras, con ello conseguiremos las vitamina A necesaria para mantener nuestra piel y nuestras mucosas en perfecto estado. Otros alimentos ricos en vitamina A son la leche, queso fresco, hígado y huevo, que no deben faltar nunca… tampoco en   verano, por supuesto.

Especial importancia tiene la vitamina C en invierno ya que ayuda a estimular las defensas del organismo y a regenerar los tejidos. Vamos a encontrar esta vitamina en los cítricos (naranja, mandarina, limón) frutas como el kiwi, y  verdura como la col y el brécol. Un zumo de naranja diario nos dará un aporte vitamínico extra que mejorará nuestra resistencia a las infecciones  a parte de aumentar la capacidad antioxidante del organismo.

La escasez de sol en invierno hará que disminuya la incorporación de vitamina D a nuestro organismo, por lo que deberemos tener la precaución de aumentar la ingesta de pescado graso para compensar este déficit. No debería de faltar en nuestra dieta la sardina, el atún  o el salmón, y sobre todo cualquier tipo de producto lácteo.

En la temporada fría deberemos aumentar el consumo de todos estos productos que acabo de enumerar, ya que compensarán el déficit que sufriremos al cambio de estación, no obstante, deberemos mantener el consumo de agua, no bajando de los dos litros diarios. El agua la podremos consumir en sopas, zumos e infusiones.

El consumo de carne y pescado deberá ser constante, no debemos bajar las cantidades que venimos ingiriendo habitualmente, a ser posible elegiremos elaboraciones realizadas a la plancha y evitaremos en lo posibles los fritos, manteniendo así una alimentación sana y equilibrada.

Para evitar la pérdida de vitaminas, haremos cocciones cortas, cuanto más tiempo tengamos expuestos loa alimentos a altas temperaturas, más vitaminas perderán, por lo que tendremos la precaución de aprovechar el agua en la que se han hervido las  verduras ya que aquí estarán concentradas gran parte de dichas vitaminas.

Si además de todo lo expuesto, practicamos algo de deporte diariamente y combinamos el ejercicio con su pertinente descanso  estaremos llevando la dieta mediterránea a sus últimas consecuencias y estaremos poniendo todos los medios disponibles para evitar deficiencias vitamínicas en nuestro organismo.

No es tan complicado mantener una dieta rica y equilibrada, a la vez que sana y variada en invierno, y serán enormes los beneficios que obtendremos, ¿no estáis de acuerdo conmigo?

Curso relacionado: FP de Técnico Superior en Dietética

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Francesc Olalla

Técnico Superior en Restauración. Experto en producto y en producción de cocina transportada. Apasionado por la cocina en todas sus variantes de elaboración y de gestión.