El agua, fuente de vida. Requisitos para reconocer un buen agua

El agua, fuente de vida. Requisitos para reconocer un buen agua

Noemí Ojeda

31-05-2017

El agua es uno de los elementos más esenciales para la vida. Ningún ser vivo sobre la Tierra puede sobrevivir sin agua. Los humanos, en concreto, tenemos en nuestro cuerpo entre un 65 y un 75% de agua. A pesar de ello, según datos de las Naciones Unidas, cuatro de cada diez personas en el mundo carecen de acceso a una simple letrina y casi dos de cada diez no tienen acceso a una fuente segura de agua potable.

Además, cada año, millones de personas, la mayoría niños, mueren por enfermedades relacionadas con el escaso abastecimiento de agua, el poco saneamiento de ésta y una higiene prácticamente inexistente. Otro problema de salud generalizado son las enfermedades transmitidas a través del agua o de los excrementos humanos, las que constituyen la segunda causa de muerte infantil en el mundo después de las enfermedades respiratorias. Por un lado la escasez del agua, por otro la baja calidad de la misma y un deficiente saneamiento.

La poca seguridad alimentaria de los alimentos en contacto con aguas contaminadas, los cortos recursos económicos y el aumento de su precio, cuestiones que afectan principalmente a familias con un nivel de vida por debajo de la media, y que, en el peor de los casos, incluso puede llevarles a consecuencias fatales hacen que tomemos parte de conciencia de cuánto hemos de cuidar el agua y el planeta que nos abastece de ella.

El agua es uno de los elementos más esenciales para la vida. Pero también uno de los más alcanzables para todos los seres vivos, así como uno de los más aprovechables por todos. No podríamos vivir ni un solo día sin agua pero, ¿cualquier agua es igual de buena para el ser humano?, ¿qué requisitos imprescindibles tendríamos que tener en cuenta para estar bien hidratados?

Según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, “las aguas aptas para el consumo humano son todas aquellas aguas que, ya sea en su estado original, o ya sea después de su tratamiento, sean utilizadas para beber, cocinar, preparar alimentos, realizar higiene personal y para otros usos domésticos, sea cual fuere su origen e independientemente de que se suministren al consumidor, a través de redes de distribución públicas o privadas, de cisternas, de depósitos públicos o privados. Así como todas aquellas aguas utilizadas en la industria alimentaria para fines de fabricación, tratamiento, conservación o comercialización de productos o sustancias destinadas al consumo humano, así como, a las utilizadas en la limpieza de las superficies, objetos y materiales que puedan estar en contacto con los alimentos.”

Esto nos lleva a la conclusión de que el agua está presente en numerosas actividades de nuestra vida y la garantía de su calidad es tan importante o más como su presencia.

Una de las principales ventajas de los países desarrollados es el uso de agua corriente, que, a su vez, puede llegar a convertirse en una de las grandes amenazas para el uso que de ella hacemos, puesto que dicha agua está expuesta a posibles contaminaciones en su tránsito y distribución doméstica.

El Ministerio de Sanidad nos advierte igualmente de que “esta contaminación puede producir un cambio en la composición física, química o biológica del agua por la introducción de sustancias o microorganismos indeseables capaces de suponer, bajo determinadas circunstancias, un riesgo para la salud de las personas a corto o a largo plazo.” Por lo tanto, es importante utilizar el agua corriente  aplicando los controles y cuidados necesarios especialmente si ésta va destinada a cocinar con ella o a beberla directamente.

Respecto a las aguas embotelladas, la OCU nos alerta de que muchas aguas tienen un nombre comercial que coincide con el del manantial, cuando, en realidad, el nombre del manantial debe aparecer en la etiqueta en un tamaño 1,5 veces mayor que el nombre comercial e indicar el término municipal y la provincia de donde proviene esta agua. La organización explica además que, hay marcas comerciales que tienen más de un manantial del que se suministran para embotellar sus aguas, así como hay manantiales que embotellan agua para varias marcas, dándose este segundo caso, por ejemplo, en algunas marcas blancas que pueden compartir el mismo manantial bajo diferentes marcas o nombres comerciales, pero siendo sustraídas de la misma fuente natural.

Otro aspecto importante también a tener en cuenta es la diferencia entre lo que es denominado agua mineral natural y agua de manantial. La primera, de origen subterráneo, posee un origen puro y mantiene siempre una composición de minerales constante, sin embargo, en el segundo caso, el agua de manantial, es un agua de origen subterráneo, también pura en origen, pero en la que su composición mineral puede ser variable.

En resumen, somos agua y el agua es vida. No olvidemos beber las cantidades recomendadas por los especialistas y cuidar de la calidad del agua con la que cocinamos y lavamos los alimentos. Un buen estado de hidratación es la clave de nuestra salud ahora que llega el verano.

Curso relacionado: Técnico Superior en Dietética

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Noemí Ojeda

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Master en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos Formativos e Idiomas por la Universidad de Sevilla. Especialista en Tratamiento dietético del sobrepeso y la obesidad por la Universidad de Barcelona. Profesora del curso de Técnico en Nutrición y Dietética."